SUEÑO GUAJIRO

Y cuando despertó, descubrió que había ganado el avión presidencial, el sonido de la pantalla de televisión alteró su sueño justo cuando estaban dando el número ganador de la Lotería. “No manches” fue lo único que alcanzo a balbucear ante tan estrepitosa verbena que se había improvisado en su aturdida mente. Rosalba era alguien quien hace unas horas antes de dormir era una total desconocida quizá hasta para sí misma en ciertos momentos. Ahora repetía en voz alta casi sin aire cada número que constataba con el boleto de lotería que había dejado en su improvisado buró cubierto con un mantón y una botella de agua que rivalizaba el espacio con una lámpara rota.

-Ándale Rosy, cómprame un cachito, qué tal si te sacas el avión, resonaba esa frase, mientras se iba despegando las pestañas postizas para luego untarse un buen de crema en la cara y tomando un “klínex” borraba la magia de aquella otra que había imitado en el escenario. Ay Chelito, si nunca me he sacado ni un quinto, tengo una suerte de perro callejero, ya ves como le he sufrido para ir pagando las hormonas y las operaciones. – No seas tan pesimista mi Rosy, “ira” como también atraes tú al chamuco con lo que hablas, uno es lo que piensa, dijo con sabiduría. Entonces Rosalba se quedó mirando al espejo de manera fija y por largo tiempo, parecía que algo de ella se introducía a la imagen que reflejaba, como que aquellas palabras habían calado muy dentro. A ver, dame un boleto, pues, dijo rompiendo ese silencio, mientras buscaba en su bolso entre monedas y billetes juntar los quinientos pesos. Recordaba al ver el boleto que sostenía en sus manos.

-Y ahora, ni modo que vaya al puesto de lotería del barrio a decir que me saqué el avión. La pantalla de televisión continuaba su incesante emisión, todo era luz y ruido para Rosalba. Casi como autómata estiró el brazo y tomó la botellita de agua para pasar ese trago que no podía definir si era dulce o amargo.Y seguía repitiéndose, ¿y ahora qué carajos hago?, los locutores de las cadenas de televisión abierta con su sonrisa de cartón, blanqueada, producto de artilugios ortodentales, y como si fueran los cácaro de un cine, decían nuevamente los números y daban las indicaciones para que el ganador llamara a un número telefónico y posteriormente presentarse en el edificio de la Lotería Nacional, donde el mismísimo Presidente de la República entregaría en mano la documentación que acreditara al nuevo o nueva poseedora del avión presidencial.

-Voy a estar con el presidente se decía con emoción. Le voy a estrechar la mano, le voy a poder contar un poco de mí y de tantas como yo, hacía toda esa historia en su mente.Junto a la pantalla de televisión estaba su bolsa, rosa con estoperoles y unos mechones de cuero rosa y blanco, el cierre abierto todavía, mostraba su cartera, la que encerraba su más preciado secreto, su credencial del todavía IFE, con su foto y nombre del sexo asignado.

– Ojalá se lo saque mi Rosy para irse a la chingada en ese avión. ¿Y tú crees que allá me va ir mejor o al menos estar más segura? No, Chelito el odio no tiene fronteras. No es tanto lo que necesito, sólo terminar mis cirugías de cambio de sexo, agrandar el negocio y arreglar bien mis papeles para ser aceptada y respetada.Sus manos temblaban y eso hacía cierto efecto en las diamantinas de sus largas uñas cuidadosamente arregladas, los dedos pulsaban en su celular cada uno de los números de aquel que repetían los comentaristas para comunicarse y establecer una cita para la entrega del premio.“Esta usted llamando a Lotería Nacional para la asistencia pública”, después de escuchar el interminable “menú” llegó a la parte de, “si conoce el número de extensión márquelo ahora, de lo contrario permanezca en la línea, un agente en breve lo atenderá”.

– Leticia Gutiérrez, en qué puedo servirle, escuchó la voz que venía del otro lado del celular que la despertó de su ensimismamiento. Hablo por lo del premio del avión Presidencial balbuceaba Rosalba. – ¿Es usted el portador del boleto ganador? Sí, sí decía Rosalba queriendo decir no. – ¡Felicidades! Cambio el tono de la persona al teléfono, me puede decir su nombre, en seguida lo comunico con el área correspondiente. Mire señorita mi nombre es, bueno, como le explico. – ¿Cuál es su nombre? Insistía la operadora. Rosalba tomó una bocanada de aire y expiró todo ese aire como quien saca toda la mierda acumulada en la vida diciendo: “Julián Artigas Mercado”, sin darse cuenta lo repitió dos veces. Hubo un silencio seguido de una especie de tronidos en la línea.

Rosalba se presentó a la hora indicada, tenía frente a sí el edificio “El Moro” mejor conocido como el edificio de la “Lotería”, trató de llevar una vestimenta y maquillaje discretos, quería dar una imagen sutil y vanguardista.– Disculpe señorita, dijo con voz que intentaba matizar su ronquera, vengo por lo del premio del avión presidencial. La recepcionista miró de arriba a abajo a Rosalba y le preguntó, ¿Es usted de la prensa? No, respondió, ¿familiar del ganador? continuaba el cuestionamiento de la recepcionista. No señorita yo soy el ganador. La cara y garganta de la recepcionista parecían como si desde el suelo algo las estuviera succionando. Rosalba le reviró, soy Julián Artigas Mercado. Aún con los ojos casi desorbitados la recepcionista le solicitó una identificación, seguido de un “tome asiento”, mientras tomaba el auricular y tecleaba algunos números nerviosamente.

Julián Artigas Mercado mejor conocido como Rosalba, se hace famoso, de un día al otro, no sabe bien a bien qué hacer con el avión, él sólo quiere seguir su proceso de cambio de sexo, dice cuando es entrevistado por los principales periódicos y revistas del corazón, incluso le ofrecen hacer una serie en Neflix de su vida. Las revistas de moda le toman una fotografía cara a cara con Yalitza Aparicio. Los cineastas del momento le ofrecen un papel. Rosalba sabe que tiene un avión digno de una “faraona”, por lo que decide hacer una fiesta en él cuyo tema sea “Egipto”. Todas sus amistades, algunos clientes e incluso algunos políticos que han aprovechado este evento para hacer harina de su costal, fueron invitados.Vestida como la misma Cleopatra con dos de sus estríper del antro como esclavos recibe a todos los invitados, plumas y lentejuelas van desfilando, hombres musculosos en tangas, meseros, mucha bebida y comida, de entre los invitados se vio por ahí una pareja que emuló a Peña Nieto y la Gaviota reclamando el avión para sí, lo cual causó revuelo entre los invitados, las “chicas” del antro se prestaron a dar un show animando el ambiente y a los invitados. Rosalba mandó traer un piano prestado que cupo perfectamente en el avión y junto con un músico dio parte del espectáculo cantando: “Bésame mucho”. En eso de súpito se sintió que el avión comenzaba a moverse, todo mundo corrió hacia las ventanillas del avión para percatarse de que así era, muchos creían que era parte de las sorpresas de la fiesta. Rosalba corrió hacia la cabina de pilotos que estaba vigilada por varios de los tipos vestidos como narcos.- ¿Qué pasa güerita? ¿No le gusta el movimiento?, dijo uno de ellos. Qué están haciendo con mi avión, decía forcejeando para poder pasar a la cabina de pilotos. Mire mi doña, mejor se está “usté” quietecita y todos contentos, siga disfrutando de la fiesta que esto va para largo a la vez que le ponían en la boca y nariz un paño con un anestésico. El avión se dirigía lleno de droga rumbo a algún país asiático, con la consigna de que si había un intento de desviarlo o retenerlo lo explotarían en ese mismo momento.Finalmente se fue quedando dormida y soñó que escribía un cuento en el que era un personaje totalmente diferente a él, sólo en apariencia porque en realidad todos somos uno y de ese uno, una posibilidad, la vida es una rifa en la que todos jugamos a diario un rol, y el premio es la misma vida. Al fondo se escuchaba la canción de John Lennon “Imagine”.

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VEINTE

 

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19 mayo, 2020 · 5:02 pm

DIECIOCHO

Ya tantos años de caminar  juntos 
nos hemos olvidado  el uno del otro
 tus miedos  algo sin remedio.
Inquilino silencioso .
Fantasma  mareado.
Si yo muero
por fin serás aniquilado. 
                                              Eduardo Sastrías 

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DIECIOCHO

Ya tantos años de caminar  juntos 
nos hemos olvidado  el uno del otro
 tus miedos  algo sin remedio.
Inquilino silencioso .
Fantasma  mareado.
Si yo muero
por fin serás aniquilado. 
                                              Eduardo Sastrías 

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LOS MUERTOS VIVIENTES


Alguna vez se me ocurrió hacer una analogía ante un conocido que estaba desesperado porque el plomero ya lo había dejado plantado varias veces,  le dije: Los operarios aquí son como la misma muerte, nunca sabes cuándo y a qué hora llegarán, pero de que llegan, llegan.

Ya un año que no aporto nada a este blog, claro me he dedicado a escribir más de trescientos relatos, así que he dejado a un lado mis constantes aportaciones, pero ante la inminente idea de la muerte  tan propia en esta temporada más me vale que escriba algo antes de que la fría venga y me lleve con ella.  De muertos qué puedo  decir nada que no haya dicho cada año, no sólo en este país ensangrentado y con un luto permanente sino en el mundo, que se ha cubierto de violencia, avaricia y jugadas “maestras” que se llevan poblaciones enteras en pos de un poco de petróleo.  Así es este asunto de la muerte que ella misma ya vive espantada ahora del hombre,  antes ella era como muy civilizada nacían unos y ella se llevaba otros pero ahora los extremos no sólo del cambio climático son evidentes sino que mientras nacen y nacen mocosos productos de una calentura también mueren millones en un poco rato producto de una “intervención por la paz”, alguna guerra como todas inventada por unos para su propio beneficio.  Pareciera que ahora la muerte va a Costco y se lleva a la gente por mayoreo, lo más trágico es la manera en que mueren tanto humano, sin importar si sean mocosos, mujeres o ancianos, todos por igual y todos por igual tienen el mismo peso, nada que los niños y las mujeres, mangos el valor de un ser humano no está ni en su género ni en su edad, es intrínseco a él mismo.

La muerte se ha sentado sólo a esperar que otros le hagan la tarea, para empezar llamó al diablo y le dijo que si jugaban una partida de ajedrez el que ganara podía hacer lo que quisiera con los vulnerables humanos que sólo llevan como halo protector su propio “ego”, al parecer fue el chamuco el que ganó y más que darles torturas y sufrimientos como podría suponer el lector, les trastocó los valores, sí aquellos que ya casi nadie sabe pero de los que todo mundo habla,(“ya no hay valores”, se desgarra una señora las vestiduras al ver que dos homosexuales se besan) y así uno a uno , el amor, el agradecimiento, el respeto, la amistad, la bondad, la dignidad, la generosidad , la honestidad, la libertad, la paz, la responsabilidad, la solidaridad y la tolerancia entre otros, fueron cambiados por la camioneta, el estatus, la fachada, la moda, el nombre de la escuela o universidad, la marca de la ropa, la comida fastuosa, en fin todo eso que uno ve a diario en el Facebook. Fue así que el diablo divertidísimo observa como solitos unos a otros nos torturamos, nos ahorcamos por tener , lo que sea pero que no sea lo que el otro tenga, tener más que el otro y restregárselo en la cara, hacer sentir al otro un “loser” como dicen los gringos y que en México somos aún más crueles “fracasado”. Así es esto del mundo de lo oscurito donde no sólo se pierden vidas, sino que muchas dejan de tener un significado. La muerte sólo ha podido abrir cada vez más su saco para echar y echar tanta gente que ni sabe a qué carambas vino a este mundo matraca, y el chamuco divertidísimo jugando con el ego del ser humano, su lado más vulnerable.  Si la muerte hubiera ganado esa partida seguro que lo primero que habría hecho es llevarse el ego de la gente, y entonces poco a poco a su ritmo irse llevando personas valiosas.

El ser humano se está comiendo a sí mismo, mientras los magnates se hacen de corporaciones internacionales creando mega monopolios, la gente se arranca hasta la camisa por alcanzar a tener un empleo, lo de digno y bien pagado ese es otro boleto, ese es boleto  de “palco”, nunca antes el desempleo en el mundo había alcanzado tales niveles, hoy por hoy el trabajador llega a la chamba con la zozobra de si será su último día en el trabajo, que por demás hace por una miseria que no le alcanza y que le obliga a endeudarse con la tarjeta que le pagará a un banco que lo devorará finalmente, así como animalitos de laboratorio los patrones manipulan al trabajador y lo despojan de todo derecho, el que relinche, la misma sociedad lo calificará de revoltoso, huevón, y no sé cuánto improperio , claro está, como decía los valores se han trastocado, y un ser humano ya no tiene tanto  valor para otro a menos que “muestre” los nuevos valores antes mencionados, de ahí que vivimos de la apariencia a tal grado que el ser humano ha perdido la brújula y se pregunta en la soledad de sus sueños, o de su ancianidad cuál es el significado de la vida. Muchos , muchísimos mueren a diario, pero otros han nacido muertos y deambulan por el mundo creyendo que viven llenándose de moda, nombres, marcas, etiquetas, cosas y más cosas, hasta que le verdadera muerte llega y se los lleva, ah pero no sin antes tener un infarto que también significa estatus, pues demuestra que el tipo ha trabajado muchísimo y se ha puesto en las manos del “mejor” cardiólogo en el mejor hospital que cuesta a diario lo que treinta familias comen en un año, eso es estatus, no mamadas diría el infartado, y la esposa no parará de comentar con su grupo de cualquier cosa que esté de moda, que su marido ha salido de maravilla y que gracias al gran cardiólogo ahora está como nuevo, mientras que el sistema de salud a nivel mundial se está desquebrajando y tendiendo a la privatización que pocos pueden pagar.  Para colmos una vez que la muerte ya se llevó por fin al humano que vivió de las apariencias llega la Iglesia y ahora resulta que las cenizas sólo pueden depositarse en urnas o lugares “sagrados” que seguramente constituirán la nueva pedantería,  y motivo de presunción, no será lo mismo depositar las cenizas en una urnita de cementerio de pueblo que en una basílica, así de estúpido es el ser humano.  Cuando aparece un maestro que saca de la oscuridad al ciego, lo acaban acribillando. Tendrá alguna salida la humanidad, o sólo es cuestión de tiempo para que nos acabemos unos a otros y la naturaleza pueda seguir su cauce natural, ese que tenía antes de que llegara a estropear todo el ser humano.


Alguna vez se me ocurrió hacer una analogía ante un conocido que estaba desesperado porque el plomero ya lo había dejado plantado varias veces,  le dije: Los operarios aquí son como la misma muerte, nunca sabes cuándo y a qué hora llegarán, pero de que llegan, llegan.

Ya un año que no aporto nada a este blog, claro me he dedicado a escribir más de trescientos relatos, así que he dejado a un lado mis constantes aportaciones, pero ante la inminente idea de la muerte  tan propia en esta temporada más me vale que escriba algo antes de que la fría venga y me lleve con ella.  De muertos qué puedo  decir nada que no haya dicho cada año, no sólo en este país ensangrentado y con un luto permanente sino en el mundo, que se ha cubierto de violencia, avaricia y jugadas “maestras” que se llevan poblaciones enteras en pos de un poco de petróleo.  Así es este asunto de la muerte que ella misma ya vive espantada ahora del hombre,  antes ella era como muy civilizada nacían unos y ella se llevaba otros pero ahora los extremos no sólo del cambio climático son evidentes sino que mientras nacen y nacen mocosos productos de una calentura también mueren millones en un poco rato producto de una “intervención por la paz”, alguna guerra como todas inventada por unos para su propio beneficio.  Pareciera que ahora la muerte va a Costco y se lleva a la gente por mayoreo, lo más trágico es la manera en que mueren tanto humano, sin importar si sean mocosos, mujeres o ancianos, todos por igual y todos por igual tienen el mismo peso, nada que los niños y las mujeres, mangos el valor de un ser humano no está ni en su género ni en su edad, es intrínseco a él mismo.

La muerte se ha sentado sólo a esperar que otros le hagan la tarea, para empezar llamó al diablo y le dijo que si jugaban una partida de ajedrez el que ganara podía hacer lo que quisiera con los vulnerables humanos que sólo llevan como halo protector su propio “ego”, al parecer fue el chamuco el que ganó y más que darles torturas y sufrimientos como podría suponer el lector, les trastocó los valores, sí aquellos que ya casi nadie sabe pero de los que todo mundo habla,(“ya no hay valores”, se desgarra una señora las vestiduras al ver que dos homosexuales se besan) y así uno a uno , el amor, el agradecimiento, el respeto, la amistad, la bondad, la dignidad, la generosidad , la honestidad, la libertad, la paz, la responsabilidad, la solidaridad y la tolerancia entre otros, fueron cambiados por la camioneta, el estatus, la fachada, la moda, el nombre de la escuela o universidad, la marca de la ropa, la comida fastuosa, en fin todo eso que uno ve a diario en el Facebook. Fue así que el diablo divertidísimo observa como solitos unos a otros nos torturamos, nos ahorcamos por tener , lo que sea pero que no sea lo que el otro tenga, tener más que el otro y restregárselo en la cara, hacer sentir al otro un “loser” como dicen los gringos y que en México somos aún más crueles “fracasado”. Así es esto del mundo de lo oscurito donde no sólo se pierden vidas, sino que muchas dejan de tener un significado. La muerte sólo ha podido abrir cada vez más su saco para echar y echar tanta gente que ni sabe a qué carambas vino a este mundo matraca, y el chamuco divertidísimo jugando con el ego del ser humano, su lado más vulnerable.  Si la muerte hubiera ganado esa partida seguro que lo primero que habría hecho es llevarse el ego de la gente, y entonces poco a poco a su ritmo irse llevando personas valiosas.

El ser humano se está comiendo a sí mismo, mientras los magnates se hacen de corporaciones internacionales creando mega monopolios, la gente se arranca hasta la camisa por alcanzar a tener un empleo, lo de digno y bien pagado ese es otro boleto, ese es boleto  de “palco”, nunca antes el desempleo en el mundo había alcanzado tales niveles, hoy por hoy el trabajador llega a la chamba con la zozobra de si será su último día en el trabajo, que por demás hace por una miseria que no le alcanza y que le obliga a endeudarse con la tarjeta que le pagará a un banco que lo devorará finalmente, así como animalitos de laboratorio los patrones manipulan al trabajador y lo despojan de todo derecho, el que relinche, la misma sociedad lo calificará de revoltoso, huevón, y no sé cuánto improperio , claro está, como decía los valores se han trastocado, y un ser humano ya no tiene tanto  valor para otro a menos que “muestre” los nuevos valores antes mencionados, de ahí que vivimos de la apariencia a tal grado que el ser humano ha perdido la brújula y se pregunta en la soledad de sus sueños, o de su ancianidad cuál es el significado de la vida. Muchos , muchísimos mueren a diario, pero otros han nacido muertos y deambulan por el mundo creyendo que viven llenándose de moda, nombres, marcas, etiquetas, cosas y más cosas, hasta que le verdadera muerte llega y se los lleva, ah pero no sin antes tener un infarto que también significa estatus, pues demuestra que el tipo ha trabajado muchísimo y se ha puesto en las manos del “mejor” cardiólogo en el mejor hospital que cuesta a diario lo que treinta familias comen en un año, eso es estatus, no mamadas diría el infartado, y la esposa no parará de comentar con su grupo de cualquier cosa que esté de moda, que su marido ha salido de maravilla y que gracias al gran cardiólogo ahora está como nuevo, mientras que el sistema de salud a nivel mundial se está desquebrajando y tendiendo a la privatización que pocos pueden pagar.  Para colmos una vez que la muerte ya se llevó por fin al humano que vivió de las apariencias llega la Iglesia y ahora resulta que las cenizas sólo pueden depositarse en urnas o lugares “sagrados” que seguramente constituirán la nueva pedantería,  y motivo de presunción, no será lo mismo depositar las cenizas en una urnita de cementerio de pueblo que en una basílica, así de estúpido es el ser humano.  Cuando aparece un maestro que saca de la oscuridad al ciego, lo acaban acribillando. Tendrá alguna salida la humanidad, o sólo es cuestión de tiempo para que nos acabemos unos a otros y la naturaleza pueda seguir su cauce natural, ese que tenía antes de que llegara a estropear todo el ser humano. 

Edu Sast

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LOS MUERTOS VIVIENTES


Alguna vez se me ocurrió hacer una analogía ante un conocido que estaba desesperado porque el plomero ya lo había dejado plantado varias veces,  le dije: Los operarios aquí son como la misma muerte, nunca sabes cuándo y a qué hora llegarán, pero de que llegan, llegan.
Ya un año que no aporto nada a este blog, claro me he dedicado a escribir más de trescientos relatos, así que he dejado a un lado mis constantes aportaciones, pero ante la inminente idea de la muerte  tan propia en esta temporada más me vale que escriba algo antes de que la fría venga y me lleve con ella.  De muertos qué puedo  decir nada que no haya dicho cada año, no sólo en este país ensangrentado y con un luto permanente sino en el mundo, que se ha cubierto de violencia, avaricia y jugadas “maestras” que se llevan poblaciones enteras en pos de un poco de petróleo.  Así es este asunto de la muerte que ella misma ya vive espantada ahora del hombre,  antes ella era como muy civilizada nacían unos y ella se llevaba otros pero ahora los extremos no sólo del cambio climático son evidentes sino que mientras nacen y nacen mocosos productos de una calentura también mueren millones en un poco rato producto de una “intervención por la paz”, alguna guerra como todas inventada por unos para su propio beneficio.  Pareciera que ahora la muerte va a Costco y se lleva a la gente por mayoreo, lo más trágico es la manera en que muere tanto humano, sin importar si sean mocosos, mujeres o ancianos, todos por igual tienen el mismo peso, nada que los niños y las mujeres, mangos el valor de un ser humano no está ni en su género ni en su edad, es intrínseco a él mismo.
La muerte se ha sentado sólo a esperar que otros le hagan la tarea; para empezar llamó al diablo y le dijo que si jugaban una partida de ajedrez el que ganara podía hacer lo que quisiera con los vulnerables humanos que sólo llevan como halo protector su propio “ego”, al parecer fue el chamuco el que ganó y más que darles torturas y sufrimientos como podría suponer el lector, les trastocó los valores, sí aquellos que ya casi nadie sabe pero de los que todo mundo habla,(“ya no hay valores”, se desgarra una señora las vestiduras al ver que dos homosexuales se besan) y así uno a uno , el amor, el agradecimiento, el respeto, la amistad, la bondad, la dignidad, la generosidad , la honestidad, la libertad, la paz, la responsabilidad, la solidaridad y la tolerancia entre otros, fueron cambiados por la camioneta, el estatus, la fachada, la moda, el nombre de la escuela o universidad, la marca de la ropa, la comida fastuosa, en fin todo eso que uno ve a diario en el Facebook. Fue así que el diablo divertidísimo observa como solitos unos a otros nos torturamos, nos ahorcamos por tener , lo que sea pero que no sea lo que el otro tenga, tener más que el otro y restregárselo en la cara, hacer sentir al otro un “loser” como dicen los gringos y que en México somos aún más crueles “fracasado”. Así es esto del mundo de lo oscurito donde no sólo se pierden vidas, sino que muchas dejan de tener un significado. La muerte sólo ha podido abrir cada vez más su saco para echar y echar tanta gente que ni sabe a qué carambas vino a este mundo matraca, y el chamuco divertidísimo jugando con el ego del ser humano, su lado más vulnerable.  Si la muerte hubiera ganado esa partida seguro que lo primero que habría hecho es llevarse el ego de la gente, y entonces poco a poco a su ritmo irse llevando personas valiosas.
El ser humano se está comiendo a sí mismo, mientras los magnates se hacen de corporaciones internacionales creando mega monopolios, la gente se arranca hasta la camisa por alcanzar a tener un empleo, lo de digno y bien pagado ese es otro boleto, ese es boleto  de “palco”, nunca antes el desempleo en el mundo había alcanzado tales niveles, hoy por hoy el trabajador llega a la chamba con la zozobra de si será su último día en el trabajo, que por demás hace por una miseria que no le alcanza y que le obliga a endeudarse con la tarjeta que le pagará a un banco que lo devorará finalmente, así como animalitos de laboratorio los patrones manipulan al trabajador y lo despojan de todo derecho, el que relinche, la misma sociedad lo calificará de revoltoso, huevón, y no sé cuánto improperio , claro está, como decía los valores se han trastocado, y un ser humano ya no tiene tanto  valor para otro a menos que “muestre” los nuevos valores antes mencionados, de ahí que vivimos de la apariencia a tal grado que el ser humano ha perdido la brújula y se pregunta en la soledad de sus sueños, o de su ancianidad cuál es el significado de la vida. Muchos , muchísimos mueren a diario, pero otros han nacido muertos y deambulan por el mundo creyendo que viven llenándose de moda, nombres, marcas, etiquetas, cosas y más cosas, hasta que le verdadera muerte llega y se los lleva, ah pero no sin antes tener un infarto que también significa estatus, pues demuestra que el tipo ha trabajado muchísimo y se ha puesto en las manos del “mejor” cardiólogo en el mejor hospital que cuesta a diario lo que treinta familias comen en un año, eso es estatus, no mamadas diría el infartado, y la esposa no parará de comentar con su grupo de cualquier cosa que esté de moda, que su marido ha salido de maravilla y que gracias al gran cardiólogo afamadísimo ahora está como nuevo, mientras que el sistema de salud a nivel mundial se está desquebrajando y tendiendo a la privatización que pocos pueden pagar.  Para colmos una vez que la muerte ya se llevó por fin al humano que vivió de las apariencias llega la Iglesia y ahora resulta que las cenizas sólo pueden depositarse en urnas o lugares “sagrados” que seguramente constituirán la nueva pedantería,  y motivo de presunción, no será lo mismo depositar las cenizas en una urnita de cementerio de pueblo que en una basílica, así de estúpido es el ser humano.  Cuando aparece un maestro que saca de la oscuridad al ciego, lo acaban acribillando. Tendrá alguna salida la humanidad, o sólo es cuestión de tiempo para que nos acabemos unos a otros y la naturaleza pueda seguir su cauce natural, ese que tenía antes de que llegara a estropear todo el ser humano.


Edu Sast

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MUERO PORQUE NO MUERO

Así rezaba aquel poema “Vivo sin vivir en mí”  de Teresa de Ávila en medio de un éxtasis un tanto discutible, la muerte como un lazo de unión con la divinidad, o sea su Dios; de ahí  me viene a la mente  una explicación de esa  idea religioso-cultural tan enquistada de que la muerte es la redentora de nuestras jodidas vidas como simples piezas renovables y reemplazables que sirven para votar, pagar impuestos y después de hacer más rico al rico, reírse cuando uno tiene que llorar y llorar cuando uno tiene que reírse. Desdicha la del mexicano  que ha preferido ser un muerto viviente, que deambula entre el miedo y su zona de confort.  El mexicano que se ha acostumbrado a ver descuartizados, quemados, secuestrados, desaparecidos, fosas clandestinas, amputados, como parte ya de una cotidiana existencia, como si todo fuera parte de un eterno tinglado de “día de muertos”, una película que quiere ver lejos de su precaria realidad sabiendo que en cualquier momento él será el protagonista. La muerte y el mexicano siguen su idilio ancestral ya no tan folclórico ni colorido como lo pintara José Guadalupe Posada, no, ahora es llevar la muerte dentro como quizá un novedoso mecanismo de defensa, me muero antes de que me maten. La muerte viene ahora en diferentes empaques y presentaciones, desde la muerte cobarde y despiadada del asesino vestido de autoridad que no perdona la vida a quien piensa diferente o aquellos que le causan problemas para su millonaria carrera política hasta la muerte social, esa que la misma sociedad infringe a todo aquel que es diferente a lo que ella piensa que debe ser, al naco, al cholo, al migrante, al indígena, al maestro que protesta, al homosexual, al discapacitado, al anciano, a tantos que mueren a diario en manos de una sociedad despiadada y cómplice de sus propios miedos. La vida de hoy es una muerte disfrazada. Es aquel negarse a sí mismo, no para ser auténticos, sino exactamente lo contrario, para ser lo que el otro (clase dominante, sistema, autoridad, etc.)  ordena.
La muerte se disfraza de desempleo, discriminación, edadismo, racismo, clasismo y la despiadada inercia de todos los “ismos”, ella deambula no sólo en las noches de luna o sale de los panteones, ella viene ya adherida a cada ser humano que va naciendo en este país y que es adiestrado mediáticamente para jugar al blanco y negro, a la víctima o victimario, al bueno o malo. La muerte se ha llevado al sentido común y casi a todos los sentidos de corbata.
No, esta ocasión no hablaré más de lo mismo que he hablado en años anteriores (#YaCholecontusquejas) en cuanto a la inseguridad, el crimen organizado, el narcogobierno  cuyas raíces violentas vienen desde mil novecientos sesenta y ocho,  tampoco hablaré de las fosas clandestinas , los desaparecidos y los #43, no por falta de respeto , al contrario porque no quiero caer en el sensacionalismo , en ese morbo que mueve a los muertos vivientes que sedientos de sangre, sensacionalismos, noticias hechizas, se mimetizan con la pantalla de televisión hasta llegar a la muerte cerebral.

La muerte se ha convertido en la estrella de la pantalla, pasó de ser la nota roja a noticia de primera plana. La ofrenda de este año es en memoria de los escombros  de honestidad, confianza, sinceridad, respeto, sencillez y solidaridad que aún quedaban, como tantos han desaparecido. Los han sustituido por clones de plástico que los remedan como títeres de un sistema corrupto. Los han vestido de valores, fantasmas de un tiempo pasado, para ser palabra de moda, slogan de campaña o partido, palabra que no aterriza en la acción, mezcolanza entre  lo real con lo virtual hasta llegar al olvido. La muerte ha confinado a cada mexicano de tal manera que sólo grite de susto  por un momento  y al siguiente todo lo olvide, se ha adueñado de sus más íntimos secretos para sacarlos a través de las redes sociales, lo ha convertido en un  cuerpo vacío.  Allá afuera se siguen preguntando cómo es que aquí sucede tanta corrupción, impunidad, asesinatos, desapariciones, golpes duros a los derechos humanos, y la explicación es que este es el país de los muertos vivientes, de los que ya están muertos para que no los maten. 
                                             Eduardo Sastrías 

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MUERO PORQUE NO MUERO

Así rezaba aquel poema “Vivo sin vivir en mí”  de Teresa de Ávila en medio de un éxtasis un tanto discutible, la muerte como un lazo de unión con la divinidad, o sea su Dios; de ahí  me viene a la mente  una explicación de esa  idea religioso-cultural tan enquistada de que la muerte es la redentora de nuestras jodidas vidas como simples piezas renovables y reemplazables que sirven para votar, pagar impuestos y después de hacer más rico al rico, reírse cuando uno tiene que llorar y llorar cuando uno tiene que reírse. Desdicha la del mexicano  que ha preferido ser un muerto viviente, que deambula entre el miedo y su zona de confort.  El mexicano que se ha acostumbrado a ver descuartizados, quemados, secuestrados, desaparecidos, fosas clandestinas, amputados, como parte ya de una cotidiana existencia, como si todo fuera parte de un eterno tinglado de “día de muertos”, una película que quiere ver lejos de su precaria realidad sabiendo que en cualquier momento él será el protagonista. La muerte y el mexicano siguen su idilio ancestral ya no tan folclórico ni colorido como lo pintara José Guadalupe Posada, no, ahora es llevar la muerte dentro como quizá un novedoso mecanismo de defensa, me muero antes de que me maten. La muerte viene ahora en diferentes empaques y presentaciones, desde la muerte cobarde y despiadada del asesino vestido de autoridad que no perdona la vida a quien piensa diferente o aquellos que le causan problemas para su millonaria carrera política hasta la muerte social, esa que la misma sociedad infringe a todo aquel que es diferente a lo que ella piensa que debe ser, al naco, al cholo, al migrante, al indígena, al maestro que protesta, al homosexual, al discapacitado, al anciano, a tantos que mueren a diario en manos de una sociedad despiadada y cómplice de sus propios miedos. La vida de hoy es una muerte disfrazada. Es aquel negarse a sí mismo, no para ser auténticos, sino exactamente lo contrario, para ser lo que el otro (clase dominante, sistema, autoridad, etc.)  ordena.
La muerte se disfraza de desempleo, discriminación, edadismo, racismo, clasismo y la despiadada inercia de todos los “ismos”, ella deambula no sólo en las noches de luna o sale de los panteones, ella viene ya adherida a cada ser humano que va naciendo en este país y que es adiestrado mediáticamente para jugar al blanco y negro, a la víctima o victimario, al bueno o malo. La muerte se ha llevado al sentido común y casi a todos los sentidos de corbata.
No, esta ocasión no hablaré más de lo mismo que he hablado en años anteriores (#YaCholecontusquejas) en cuanto a la inseguridad, el crimen organizado, el narcogobierno  cuyas raíces violentas vienen desde mil novecientos sesenta y ocho,  tampoco hablaré de las fosas clandestinas , los desaparecidos y los #43, no por falta de respeto , al contrario porque no quiero caer en el sensacionalismo , en ese morbo que mueve a los muertos vivientes que sedientos de sangre, sensacionalismos, noticias hechizas, se mimetizan con la pantalla de televisión hasta llegar a la muerte cerebral.

La muerte se ha convertido en la estrella de la pantalla, pasó de ser la nota roja a noticia de primera plana. La ofrenda de este año es en memoria de los escombros  de honestidad, confianza, sinceridad, respeto, sencillez y solidaridad que aún quedaban, como tantos han desaparecido. Los han sustituido por clones de plástico que los remedan como títeres de un sistema corrupto. Los han vestido de valores, fantasmas de un tiempo pasado, para ser palabra de moda, slogan de campaña o partido, palabra que no aterriza en la acción, mezcolanza entre  lo real con lo virtual hasta llegar al olvido. La muerte ha confinado a cada mexicano de tal manera que sólo grite de susto  por un momento  y al siguiente todo lo olvide, se ha adueñado de sus más íntimos secretos para sacarlos a través de las redes sociales, lo ha convertido en un  cuerpo vacío.  Allá afuera se siguen preguntando cómo es que aquí sucede tanta corrupción, impunidad, asesinatos, desapariciones, golpes duros a los derechos humanos, y la explicación es que este es el país de los muertos vivientes, de los que ya están muertos para que no los maten. 
                                             Eduardo Sastrías 

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EXPIACIÓN

Hoy no te voy a pensar,
las puertas de mi mente y corazón
de par en par las abriré
para que salgas de una buena vez.
Dejaré volar tus cobardes mentiras
a la tierra del nunca jamás.
Te conjugaré como cualquier verbo,
en tiempo pasado.
Mi corazón sudará, no lágrimas,no,
esas no te las mereces,
sino las toxinas que dejaste
en tu efímero paso.
Ya no te voy a pensar,
Ya no te voy a nombrar,
Ya no te voy a olvidar…
Porque nunca exististe.

Eduardo Sastrías 

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EXPIACIÓN

Hoy no te voy a pensar,
las puertas de mi mente y corazón
de par en par las abriré
para que salgas de una buena vez.
Dejaré volar tus cobardes mentiras
a la tierra del nunca jamás.
Te conjugaré como cualquier verbo,
en tiempo pasado.
Mi corazón sudará, no lágrimas,no,
esas no te las mereces,
sino las toxinas que dejaste
en tu efímero paso.
Ya no te voy a pensar,
Ya no te voy a nombrar,
Ya no te voy a olvidar…
Porque nunca exististe.

Eduardo Sastrías 

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