UN ANGEL NEGRO



Un Angel Negro

De repente sin pensarlo, sin pedirlo llegan las cosas malas a nuestra vida, pero de igual forma llegan las cosas buenas, así llego un día “la Negra” al patio de la oficina, envalentonada , cínica y alegremente sin pedir permiso se metió y de la misma manera se metió en el corazón de muchos de nosotros.
Yo la conocí por casualidad un día que mientras iba caminando a mi área de trabajo salio , como suele hacerlo, inesperadamente, de un foso debajo del edificio, donde había ido a tener sus criaturas, iba un tanto harta pero muy contenta, quería tomar aire y estar con ella misma, me miró y casi me sonrió, en sus ojos adivine como sentía la responsabilidad de tener vivas a sus criaturas. Una caricia fue suficiente para que ella sintiera que el tiempo apremiaba y tenía que regresar a amantar a sus criaturas quienes ya lloraban.
Luego, luego vinieron los cambios, las responsabilidades, mi incapacidad, los cambios políticos y la negra permaneció inmutable a todo, a mi regreso ahí estaba , ya un poco más viejita pero parecía recordarme y con ojo alegre y moviendo la cola se acercó al entonces mi maltrecho cuerpo semiparalizado para recibir una seudo caricia de mi parte, desde aquél momento ella me adoptó e irremediablemente fui de ella.
Los días, meses y años han seguido pasando y yo restablecido afortunadamente sigo siendo de “la Negra” quien vio llegar de la misma manera a la “Güera” otra labrador que siguió los mismos pasos de “ la Negra” hasta las puertas de la oficina quizá movida por el abandono o la crueldad y de alguna manera olfateo el cariño que todos aquí damos a las caninas.
A mi llegada con el costal de croquetas que les compro siempre se acercan y se restriegan en mis piernas dándome las gracias, durante esos días de estrés, en que nada parece salir bien y que harto sale uno a caminar, se acercan y te dicen , que la vida no es para tomarla tan en serio y con un simple movimiento de cola te mueven la vida.
En efecto también las cosas malas llegan sin pedirlo y “ la Negra” menos lo pidió, ya cansada y vieja buena parte del día esta echadita al sol, cuando un camión de SEPOMEX quien tenía más presente la prisa y el descuido que a la canina paso a arrollarla despiadadamente, dejando atrás a un ser desvalido que no entendía que había sucedido más que el dolor que sentía, de ahí se fue a echar a lamer la herida, “la Güera “ quiso solidarizarse pero no hallaba cómo, solo la lamía o se echaba junto de ella. Salieron las almas buenas que la llevaron al veterinario, pero la herida no cedió y se volvió a abrir e infectar, fue entonces que llamé a mi veterinario para que vinieran por ella y le hicieran lo necesario. Ahora ya tiene suturada la herida, recibe inyecciones que no son muy de su agrado pero que con gusto se las aplico todas las mañanas, va saliendo adelante nuestra querida Negra quien en sus ojos nos deja la lección de que aunque seamos arrollados podemos perdonar , tomar nuestro tiempo y seguir viendo la vida como algo no tan serio.

Eduardo Sastrías

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