UN CUENTO ALTERNATIVO DE NAVIDAD



Estaba José bien dormido cuando aparecen volando arriba de él dos ángeles, quienes fueron enviados por Dios para avisarle que sería el padre del Salvador del mundo. – José, José… ¡carajo! José ya despiértate cabrón que te traigo una neta bien chingona, no mames ya despierta huevón. – José o sea no le hagas caso a este naco, jelouuu José, vengo con una buena nueva o sea una noticia de lo más chida we. Ante tanto barullo José se despierta y comienza a despabilarse, se levanta de un brinco creyendo que algún guarro estaba robándole sus herramientas en la carpintería. – ¿Qué pasó? , ¿Qué pasó? , dijo José medio dormido (léase apendejado). – No mames cabrón aquí el angelito fresa y yo llevamos horas tratándote de despertar pero estabas bien cuajado. – Pero ¡qué naco eres! no sé como es que, we, te mandaron conmigo a dar esta noticia. Mientras los ángeles argüían José se les quedaba viendo todo pasmado y dando apenas crédito de lo que veía y estaba escuchando. – ¿Quiénes son ustedes? – Somos los meros meros elegidos por Dios para anunciarte que tu quincena ya no te va a ajustar cabrón. – Tan gruesa está la crisis que hasta Dios me ha enviado a sus emisarios para prevenirme. Uy qué detalle del Señor pero me temo que eso no es noticia nueva en este país pues llevamos décadas soñando primero con tener una quincena y luego que ésta ajuste. – No we, neto que ves mucha tele para nacos, te voy a poner mínimo una antena de “sky” para que veas algo menos chafa y te ilustres. Lo que este naco quiso decir es que vas a ser papá we. Pero como no tienes Nextel no hubo de otra que venir hasta este lugar que tienes por casa para avisarte, we. – Órale pues a qué vieja me cojí que ni me acuerdo – O sea aparte de proletario qué corriente eres we. No tuviste sexo con nadie we, ni quien se atreva a hacerlo con un ruco como tú o sea we ubícate, proletario, ruco y feo o sea jelouuu. – A ver barájamela más despacio. – Mira cabrón lo que este fresita quiere decir es que le vas a hacer de papá postizo, ni modo ya te jodiste porque vas a tener que pagar pañales, vacunas, (bueno esas con el seguro popular las sacas sin que te cuesten ni un varo) colegiaturas o lo metes a una de gobierno, y todo el friego de gastos que trae un chamaco. – Pero ¿Por qué yo? Ambos ángeles al unísono le responden con voz cantarina. – Porque eres el elegido del Señor.

Mientras muy pero muy lejos (léase en casa de la chingada) se encontraban los tres “Reyes”, por cierto, primos de los tres “García”. A los Reyes en su barrio les decían “los Magos” no porque hicieran magia sino porque curiosamente los tres se llamaban Margarito, esto es, Margarito Melchor, Margarito Gaspar y Margarito Baltazar. Los tres Magos habían emigrado en busca de fortuna a otros países porque en el nuestro nomás las cosas no han levantado cabeza, es así que Margarito Melchor Rey se fue de mojado a California varios años y hasta se trajo un mercedes chocolate, Margarito Gaspar Rey, ese se fue en un barco Español trabajando de mil usos, y Margarito Baltazar Rey se fue a Miami a trabajar de enfermero en un centro de retiro.
– Oh mai god nou se qué vamous a hacer con esta crisis, decía Melchor
– A mi me lleva el carajo y me cago en la leche, anda que mi “castillo” lo he comprado a crédito y ahora el banco me lo quiere quitar si no pago casi cuatro veces su valor, joder. Espetó Gaspar
– Óyeme tú mi negro a mi esto de la crisí me ha pueto ma negro de coraje y sobretó con ese Bush que tú a mi no me va a decir que no ha dejao un mundo lleno de crisí y guerra , dijo sin querer quedarse atrás Baltazar

En eso estaban cuando se les aparecen el par de ángeles para avisarles que ha nacido el salvador.

Bienaventurados seáis vosotros, pues hemos venido desde el cielo a daros la buena nueva.
– Órale con la frasecita mi fresita – Le dice el ángel naco al fresa.
Al escuchar esto los tres reyes detienen su charla y se quedan viendo a los ángeles con asombro.
– ¡¡azúcar, de qué circo salieron mi sangre!!, exclamó Baltazar al ver al par de ángeles
Ouh mi nou entender este pazón
– Fenómeno el disfraz ,alcanzó a decir Gaspar
En eso el ángel naco interrumpe un tanto exasperado
– Ya, ya bájenle a su radio de transistores mis reyecitos, que no somos su entretenimiento virtual, aquí lo que el fresita les quiso decir en su rollo fue que venimos a soltarles una neta que no se la van a acabar de tan chida.
– O sea no sabes, lo que les venimos a informar es que ya llegó el Salvador,we.
En eso se les iluminó la cara a los Reyes y comenzaron a exclamar:
– Aleluya, Aleluya Obama Obama Aleluya .
Los ángeles se quedaron mirando uno al otro sin entender qué pasaba
– Oh mai god ya le inyectaroun muchos miles de millones de dollars a la economía y podemos respirar
– Te lo dije mi negro que esto de la crisí era solo cuestión de tiempo, mi sangre.
Joder esto de los Ninjas qué si nos ha golpeado pero ya nos recuperaremos.
“Qué hongo se tomaron estos” pensaba el ángel naco mientras los veía con cierta impaciencia.
– ¡Ya cabrones, se me callan!! Ya me pusieron hasta la madre con sus pendejadas.
– O sea qué vulgar eres, de veras we que no se de qué nube rascuache saliste, we.
– Mira pinche ángel fresita tú también me tienes hasta la madre, y ahora sí hijos de su puta madre cierran su hocico o me los cojo a todos y me van a dejar hablar. Lo que he querido decirles desde hace un buen rato es que ya nació el mero mero carnal, el hijo de dios y ustedes con sus mamadas de Obama, si serán pendejos.
Todos se quedaron atónitos ante las palabrotas del ángel no sabían bien a bien qué era lo que más les había impresionado si el florido lenguaje del alado o la noticia.
En eso el ángel fresa intervino: – Tienen que seguir una estrella que los conducirá hasta belén que es donde ha nacido el salvador, me entiendes we.
Perou dónde encontramos a una estrella para perseguir ahora
– Yo se dónde es el piso en el que vive Paulina Rubio
– Yo propongo a Gloria Stephan o a Madonna
El ángel fresa movió la cabeza mirando al cielo y diciendo para sí mismo:
“Qué joto me salio este rey,digo este wey” y luego dijo al cielo
– O sea we, neta que nos la pusiste cañón, no haces uno de los tres, we.
Y luego dirigiéndose a los Reyes Magos les dijo:
Jelouuu, una estrella es un astro we, no una persona, te queda claro, o sea van a seguir una estrella del cielo, me entiendes we, que los dirigirá hasta Belén.
Óyeme mi negro que no sabes lo peligroso que es andar por la noche, intervino Baltazar seguido de exclamaciones de aprobación de Melchor y Gaspar. A lo que el ángel naco dijo:
– No hay tos cabrón el mero chipocludo los va a cuidar.
– Y por qué nou ustedes nous van guiando y cuidando el caminou.
– Y tu nieve de que la vas a querer m’ijo, ya con venir a darte el puto recado ha sido más que suficiente. En eso apareció una gran estrella muy brillante en el cielo y el angel naco continuó:
– Ira ira orita mismo está ahí arriba la estrella que tienen que seguir, ¿la divisas cabrón?
– Pues no se diga más emprendamos el camino a Belén, dijo Melchor con autoridad.
Perou mai Padfainder está en el taller
– Y mi mercedes no creo que sea propicio para andar por el desierto
Después de un silencio Melchor y Gaspar se quedaron viendo pensando en lo mismo y sin hablar señalaron la Hummer de Baltazar que estaba estacionada…De repente, del cielo bajó una luz que la iluminó por completo, no era un halo celestial, sino el cañón de luz de un helicóptero que estaba haciendo una inspección desde el aire dejando ver claramente los cuernos de Reno enganchados en las ventanas traseras así como una nariz roja en la parrilla de la Hummer de Baltazar.
El ángel fresa no pudo contenerse y dijo:
“O sea we neto, no manches eso sí que es naquísimo
Es así que los tres Reyes Magos comenzaron los preparativos para el viaje a Belén.
– Anda que hemos de llevar un buen regalo al tal Salvador , dijo Gaspar
– Yo llevou el inciensou , dijo de inmediato Melchor a los que Gaspar le reprendió. – Nada de yerbas Melchor que igual y en el camino nos encontramos a la DEA o policía antinarcóticos y tú cargando tus bazofias.
– Si mi negro, corremos un grave peligro nos pueden ajusticiar por andar llevando sustancias o secuestrar por llevar oro. Aunque yo tengo un hermano de Miami que conoce guardaespaldas.
– Lo mejor será entonces llevarnos un ordenador portátil y una OTP para hacerle una transferencia al tal Salvador cuando lleguemos. Sólo será cuestión de preguntarle cuál es su clave bancaria y en un santiamén le hacemos el presente.
Fue así como los tres Reyes “Magos” emprendieron su viaje a colonias lejanas sin saber la clase de peligros a los que se enfrentarían.

En tanto, por el camino había un ser nefasto, cuya maldad rayaba en la vulgaridad y lo patético. Un ser cuyo físico era repulsivo, panza, papada y piernas parecían formar una misma masa obesa, se encontraba dentro de un vehículo dormitando y rumiando algo a lo que él denominaba alimento. El silencio era roto intermitentemente por la estática de un radio de comunicación. Este ser maldito estaba al acecho en espera de sus próximas víctimas.

Los ángeles volaron para ir a dar la buena nueva según instrucciones recibidas a los pastores, pero para sorpresa de ellos no encontraron pastores, sino un buen de desempleados que iban en busca del sueño americano. Al verlos primero creyeron que eran agentes de la “migra” y luego creyeron que eran un par de polleros disfrazados para “jalouín” y que quizá esa era su coartada para pasarlos al otro lado.
El grupo de indocumentados hacían señales con los brazos cuando vieron que el par de ángeles bajaban a la tierra.
Bienaventurados vosotros que recibís la buena nueva de que ha nacido el Salvador.
Los indocumentados se quedaron viendo unos a otros y el que parecía ser el líder del grupo espetó:
– ¿Cuát?
– Ay cabrón de veras que eres un mamila con tus frasecitas, ira no te entienden nada. Le dijo el ángel naco al ángel fresa mientras se espulgaba las alas y movía la cabeza en signo de reprobación.
– En fin, continuó, volvamos a la misma rola. A ver cabrones lo que aquí mi compañero fresita quiso decirles es que ya nació quien los va a salvar.
En eso todos los inmigrantes gritaron y se abrazaron y brincaron de alegría
– Ya ves cabrón como era bien fácil, le dijo el ángel naco al ángel fresa.
La gente gritaba con júbilo y el ángel naco se inflaba de orgullo.
– La migra nos la va a pelar, la migra nos la va a pelar y a los polleros se los van a chingar, repetía a gritos la muchedumbre.
– O sea naco a ver como calmas a la chusma, we. Dijo el ángel fresa a carcajadas.
Para entonces los Reyes “Magos” iban tendidos por la carretera cuando aquél ser maléfico les clavó su pérfida mirada. Entre resoplidos esbozaba una risa burlona a la vez que decía para sí en un tono vulgar:
– ¡¡Ya se los chingó el diablo cabrones!!
Este ser maldito conocido entre las huestes del infierno como “el Sapo-pano” tomó el volante de su patrulla encendió la sirena y se dirigió hacia sus víctimas.
El ulular de la sirena no era escuchado por los reyes “Magos” ya que Baltazar tenía instalado en su Hummer un sistema de sonido con bocinas Bosé de alta fidelidad que emitían toda clase de regatones. Melchor y Gaspar optaron por ponerse tapones en los oídos de tal manera que cualquier sonido quedara fuera de su alcance.
El Sapo-pano aceleró y les rebasó para hacerles la señal que tomaran el acotamiento.
– Sus documentos, le dijo el Sapo-pano a Baltazar al acercarse a la Hummer.
– Pero mi negro qué tú no ves que yo soy un rey y no necesito documentos.
– No mameyes en tiempo de melones. Órele, bájense y pongan los brazos sobre el vehículo y separen las piernas.
Los tres Reyes “Magos” calladamente hicieron lo que el Sapo-pano les ordenaba.
El Sapo-pano los comenzó a catear con la intención de hacerse de sus billeteras o cualquier objeto de valor, pero como los reyes “Magos” llevaban únicamente puesta una túnica de terciopelo muy estilo la Alameda del DF, por más que espulgó el rufián no encontró nada. Lo cual lo encolerizó.
– A ver pinches reyecitos de pacotilla voy a tener que llevarme el vehículo al corralón y hacerle una revisión detenida mientras ustedes se me van a los separos por tener placa desconocida, falta de documentos, por faltas a la moral y cualquier otra falta que resulte.
Ouh ouficial tenemos una cita con Salvador.
– Mira pinche pocho primero te me pones unos calzones y unos pantalones para la cita con la autoridad. Le escupió las palabras el Sapo-pano.
Los Reyes “Magos” no sabían qué hacer, ni a quien recurrir ya que todo esto era algo nunca antes visto para ellos. A los pocos minutos que el Sapo-pano pidió por radio una grúa ésta llegó casi de inmediato.
Los Reyes “Magos” veían atónitos como la Hummer con todas sus pertenencias era subida a la grúa.
El Sapo-pano garabateó su libreta de multas arrancó una de mala gana y se la dio a Baltazar.
– Aquí tienes reyecito, esto no incluye el remolque y el corralón, y si quieres un taxi que te lleve al corralón esta es la tarjeta de mi cuñado que es el único taxi que tiene permiso en esta zona.
Órele, de prisa que ya va a ser la hora de mi comida, le gritó al grullero.
Luego se llevó a los reyes a un lugar apartado y les dijo con una sonrisa enseñando su diente de oro.
– Podemos detener la grúa si se ponen guapos.
– ¿Qué es lo que tú quieres mi sangre? Intervino Baltazar
– No te hagas reyecito de pacotilla ya sabes, que se mochen
– ¿Mouchen? Preguntó Melchor
Uts están jodidos cabrones, voy a tener que remitir el vehículo al corralón. Órele jálatelo cabrón que ha se me hizo tarde.
Los tres reyes “Magos” se quedaron atónitos al ver como se alejaba su transporte con todas sus pertenencias en él, seguido por la patrulla conducida por el ruin demonio.

Al otro lado aún se encontraban los ángeles discutiendo con el grupo de indocumentados que seguían abucheando en contra de todo y de todos.
– La migra nos la va a pelar ya los polleros se los van a chingar. Repetían con demencia.
– Tranquilos, tranquilos, iren, lo que les queremos decir es que ya nació el salvador del mundo, el mero mero , el que les va a hacer la vida más a toda madre, sin pedir nada, él les va a echar la mano siempre. Dijo a gritos el ángel naco logrando que la chusma se callara y le prestara atención.
– Ora, pa’ qué carajos quieren pasar al otro lado; a que los humillen, los golpeen y hasta arriesguen la vida por un sueño huajiro. Vénganse con nosotros que los vamos a llevar a conocer al Salvador.
– No manches si venimos desde allá.
El ángel fresa no podía creer que el ángel naco estuviera controlando la situación.
– O sea naco de veras que tú si te entiendes con esta gente,we.
– ¡Ya, no mames fresita y sígueme el juego si no, no va a haber pastores en este cuento!
– No sean soquetes no me refiero al país el Salvador, qué no han entendido todo el rollo que les hemos echado del mero mero. Pero…
El ángel fresa no entendía bien a bien qué tramaba el ángel naco.
– A ver cabrones este cuento ya se está saliendo del huacal, así que pasen al área de utilería pa’ que les den un traje de pastores y se me suben al camión ya vestiditos de pastores, y hay del dedos de seda que quiera pirarse con algo que no es suyo, no se la va a acabar, y pa´que quiten esa jeta de hambreados en el camino les vamos a dar su lunch y su refresco.
– O sea aparte de ángel naco, ¡¡populista!! Le dijo el ángel fresa al naco mientras veía como la muchedumbre se alejaba de la línea fronteriza.

Los tres reyes “Magos” comenzaron a caminar siguiendo el camino que tomó la grúa cuando en eso les alcanzó un taxi pirata.
Súbanse güeritos, ah y el negrito también, me mandó mi primo el Sapo-pano para llevarlos con el MP.
Joder, llévanos de inmediato con el tal MP, dijo Gaspar.
Ya dentro del auto compacto el chofer continuó su perorata:
– ¿Y en qué circo trabajan?
Óyeme tú, que no ves mi negro, nosotros no trabajamos, somos reyes.
El chofer esbozó una carcajada mientras parecía caer en cuanto bache había por el camino. Finalmente llegaron a la oficina del MP.
– Ya llegamos, mi primo me va a pagar la dejada pero ahí móchense pa’ los refrescos.
Los tres reyes se bajaron con impaciencia sin hacer el menor caso a lo que decía el chofer.
– No, pos gracias que diosito se los pague. Haciendo una señal con el dedo.
Al entrar a la oficina se dirigieron al escritorio del M P que tenía un letrero que decía M.C. Herodes Melitus García.
– Buenas tardes señor M.P. dijo Melchor con cierta amabilidad.
A lo que secamente contestó Herodes en tono de aclaración:
– MC, que significa “Muy Cabrón”
La secretaria del MP una mujer con cara de pocos amigos y una expresión totalmente severa preguntó al MC :
– ¿Vamos a levantar declaración licenciado?
– Un momento señorita Oska , déjeme ver primero en qué andan estos cirqueros.
Joder con lo del circo, dijo en tono exasperante Melchor.
Herodes le echó una mirada helada a Melchor, quien se la mantuvo midiéndolo también.
– Escriba señorita Oska, dijo en tono autoritario Herodes.
“Siendo las catorce horas del día cuatro de enero de los corrientes…” – A ver cuáles son los nombres de los implicados. Detuvo Herodes su dictado dirigiéndose a los reyes “Magos”
Los tres reyes se quedaron mirando sin entender.
– Sus nombres no se hayan weyes.
Ah, Margaritou Melchor Rey
Margarito Gaspar Rey
Margarito Baltazar Rey
La secretaria “Oska” golpeaba las teclas de la máquina “Olivetti
“Se les detuvo en el eje vial belén por conducir un vehículo Hummer color verde con placas desconocidas. Al ser detenidos se les revisó y se encontraron sospechosos de: robo, tráfico de sustancias, asociación delictuosa, y son inculpados de faltas a la moral, falta de documentación entre otros delitos.”
– Ahora sí señores Margaritos van a rendir su declaración, díganme qué fue lo que pasó.
– Pues que llegaron unos ángeles del cielo para decirnos que había nacido el salvador. Dijo Melchor
En eso interrumpe Herodes y se dirige a la señorita Oska. – no escriba hasta que yo le diga señorita. A lo cual como si fuera una orden venida del más alto rango ella detuvo su escritura y se quedó seria y rígida como una tabla.
– A ver, a ver, explíquenme cómo está eso de que bajaron unos ángeles del cielo.
– Ouh sí nosotrous estábamos en el castillo de Melchour cuando llegaron dos seres volandou y nos dijeron que teníamos que ir a conoucer a un señour llamadou Salvador. Que él era quien iba a cambiar al mundou.
– Y estos ángeles no les dijeron si el tal Salvador pertenecía a algún grupo político o alguna secta o asociación.
– Nou, los ángeles nous dijeron que el solou había venidou a redimir al mundou.
– Ah entonces actúa solo, ajá.
En eso se quedó pensando para sí, “ha de ser el tipo que quiere sacar a la luz la corrupción, jajaja , está pendejo si va a poder”
– Y no saben si el tal Salvador es periodista, preguntó Herodes.
– No, dijo secamente Melchor. No sabemos más que él va a cambiar al mundo y nos va a sacar de la crisis.
Entiendo, dijo Herodes mientras movía la cabeza en signo de asentimiento y a la vez midiendo sus palabras.

Por otro lado los indocumentados iban saliendo del cuarto de utilería vestidos de pastorcitos directo al camión amarillo que les esperaba para transportarlos a la calle de Belén en la colonia Natividad.
– Momento, momento, dijo el ángel naco, – este cuento tiene que quedar a todas margaritas así que antes pasen a maquillaje porque si no en la foto van a parecer pastores muertos de hambre.
– O sea, we y cuándo has visto a un pastor que no sea un muerto de hambre, we. Aclaró el ángel fresa.
Mientras los Reyes “Magos” seguían detenidos con el MP digo MC Herodes quien encontró la coca que el “Sapo-pano” había sembrado en la Hummer para que los metieran al tambo y no llegaran a conocer al Salvador. Estos habían sido trasladados a uno de los separos interrogados por el MC.
– ¿Qué más saben del tal Salvador?, ¿Esos que ustedes llaman ángeles son sus cómplices?, ¿A qué célula pertenecen? , ¿Quiénes los reclutaron? , ¡¡Suelten la sopa cabrones!!, ¿quién les vendió toda la coca que traen en la camioneta?.
Los tres Reyes “Magos” no entendían qué pasaba.
– Ah qué os referís, seguro es polvo celestial que pusieron los ángeles para nuestra protección.
– Ajá ahora se llama polvo celestial, jaja esa sí no me la conocía. Es pura Coca cabrón. Entonces las cabecillas son los tales ángeles, de aquí no van a salir si no sueltan nombres, conectes y direcciones. Van a quedar entambados por lo que les quede de vida.
– Ouh mai god creou que hemos sidou engañados y timadous. Dijo Melchor.
– Joder, pero si que hemos sido unos verdaderos gilipollas.
– ¿Entonces el tal Salvador no existe mi negro? Preguntó con tristeza Baltazar
Herodes los miraba con un brillo en los ojos que parecía lumbre a la vez que esbozaba una maléfica sonrisa.
– Me temo que su Salvador y los ángeles sólo ha sido un invento de ustedes que han querido utilizar como coartada, así que ya me están colmando la paciencia díganme cuáles son los nombres de los cabecillas.
– O acaso el tal Salvador es el cabecilla de su cártel y los llamados ángeles son sus escoltas. Les recuerdo que están en una posición muy desfavorable, tenemos la prueba y su declaración no es coherente.
Herodes pensaba para sí la manera en que pudiera llegar con el tal “Salvador” no tanto para apresarlo sino para hacer negocios con él a lo grande, no con mediadores chafas como éstos.
– Les voy a proponer una salida a su situación.
Los Reyes “Magos” lo observaban con detenimiento y cierta esperanza
– Ustedes me guían hasta el tal Salvador y los dejo libres, ¿Qué les parece el trato?
Los tres reyes se juntaron en corrillo y dejando al oído del MC Herodes sus cuchicheos. En eso Gaspar habló con decisión.

– Está bien, aceptamos, con una condición.
– ¿Y cuál es ella? Dijo sutilmente Herodes.
– Qué nos des un salvoconducto para no ser molestados más en nuestro camino.
– Concedido. Ahora pasen al área del Parque Vehicular a recoger su camioneta, no me hago responsable de lo que haya sido sustraído de ella.
– Les voy a dar este radio- radar que me indicará su trayectoria y finalmente dónde se encuentra “Salvador”. Una vez que hayan dado con él me lo hacen saber.
De nuevo en su Hummer los tres Reyes “Magos” se sintieron libres y más relajados. Sin embargo el tiempo apremiaba y todavía tenían que esperar a que oscureciera para seguir la dichosa estrella.

¡¡A ver, a ver señor narrador!!, dijeron los tres Reyes Magos, – háganos el favor de hacer que oscurezca pero de ya, o invente una manera más original y moderna para guiarnos hasta donde se encuentra el Salvador.
Está bien, está bien.
En eso se obró un fenómeno natural, se produjo un eclipse de sol y fue así que los Reyes “Magos” pudieron ver la estrella y continuar su camino.

¿Así está bien o le cambio?
Perfecto señor narrador, perfecto, dijeron al unísono los Reyes “Magos”.

Iban entonces los tres Reyes “Magos” muy quitados de la pena cuando en medio del camino vieron algo blancuzco, creyeron que era un animal, la Hummer con todo y sus potentes frenos se derrapó y alcanzó a golpear “eso” blancuzco de refilón creándose toda una polvadera brillosa .

– En la madre mi negro creo que le di algo lleno de luciérnagas.
– Joder nada más falta que venga de nuevo el tal “Sapo-pano” y nos vuelvan a encerrar.
– Ouh mai god es algou que se esta levantandou y vine hacia nosotrous.

Algo magullado un ser todo blanco que en la oscuridad podría parecer una momia se les acerco, los tres Reyes “Magos” se quedaron en silencio a la expectativa de lo que podría suceder.

– No manchen casi me regresan por donde vine. – dijo el ser blanqueado

– No teman, no les voy a robar, soy el ángel polvorón y me han mandado porque los otros ángeles están metidos en una trifulca migratoria, el señor de los cielos me ha mandado a decirles que dejen el radio-radar que les entregó Herodes amarrado en la defensa de la patrulla del Sapo-pano que por cierto está echándose unos taquitos de tripas a una cuadra de aquí.

Así lo hicieron y siguieron su camino, sin embargo el tiempo apremiaba y no veían trazas de llegar, de repente la estrella parecía moverse a una velocidad mayor, Margarito Baltazar casi sin ver el camino le metió al acelerador y fue siguiéndola, curvas , bajadas , se salió del camino, entró en atajos y de repente la luz fue más intensa, un ruido ensordecedor se apoderó del lugar y como salido de la nada vieron un Airbus sacando el tren de aterrizaje y dirigiéndose al aeropuerto más cercano.

– Joder ahora si me cago en la leche. Dijo Margarito Gaspar.
– Ouh joly shit!! Exclamó Margarito Melchor provocando el estupor de Gaspar y Baltasar.
– Mi negro y ahora ¿quién nos podrá ayudar?

En eso se hizo un silencio que hasta el aire atrapó y que fue roto por una voz que iba subiendo de intensidad mientras bajaba del cielo.

– ¡¡Yooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!

Al ver a este paladín que bajaba como ráfaga del cielo los tres Reyes “Magos” dijeron al unísono:

– ¡¡El Chapuliiín Colorado!!

A lo que el héroe al ir acercándose más y más y más les dijo:

– ¡¡Ni maisssssss, soy el Hombre Araña.!!

¡¡¡Altooo, deténgase, señor narrador!! Demandaban una voces

¿Qué pasa, por qué me piden que detenga mi narración?

Señor narrador, los personajes de este cuento venimos en compañía de nuestro representante sindical del SUPEL (Sindicato Único de Personajes Literarios) para hacerle el atento reclamo de que este cuento ya se le fue de las manos, en pocas palabras ya perdió el piso.

A ver, a ver, ustedes son muchos y hacen mucho barullo estoy dispuesto a dialogar y negociar con su líder.

En eso todos voltean a ver al ángel naco quien a su vez da un paso al frente y se me queda viendo como midiéndome.

¡Ajá! , ya me lo imaginaba, con que tú eres el grillerito
Nuestro contrato colectivo de trabajo ampara a los personajes nacionales sobre los extranjeros.
Pero entiende que ahora vivimos en una globalización y lo que afecta a uno afecta a todos, no me puedo sustraer a regionalismos anacrónicos.
De no corregir esta situación los aquí presentes nos pondremos en huelga de página blanca.
Está bien, está bien déjenme ver como puedo resolver esta situación en la que ambas partes quedemos contentos.

El héroe se fue quitando la máscara para descubrir su verdadera personalidad a los Reyes “Magos”. Los tres Reyes “Magos” apenas y respiraban ante aquél enigma que se les iba desvelando. Finalmente de un tirón este ser salido de quién sabe donde se retiró la máscara y les dijo:

– Soy el ángel naco, cabrones, a poco creían que era el tal espaider man.
A ver líder del SUPEL, ¿así le gusta o lo cambio?

El ángel naco asintió con la cabeza y se dio media vuelta mascullando palabras ininteligibles perdiéndose entre el grupo reunido.

(Continuamos)

– Ya llegué soquetes para llevarlos hasta el lugar donde se encuentra el Salvador porque la verdad que son unos… (léase pendejos) para seguir astros.
– ¿Y cómo tú nos vas a llevar? Dijo con un tono de incredulidad Baltazar.

– Ira mi rey, ¿sabes?, qué poca madre la de ustedes en dudar de un ángel como yo, si fuera el hombre araña la neta que de volada les hacía un costal y me los cargaba y hasta les iba a gustar, pero como nuestro contrato colectivo me lo impide ahora sí ya nos jodimos y van a tener que manejar su vehículo siguiéndome hasta que lleguemos a la colonia Natividad, espero que tengan asegurada la nave y sus autopartes porque esa colonia está muy federal y se localiza en el mero centro de una ciudad perdida. Y tú pinche Melchor ya deja de estarme viendo las mallas azules, ya vi que te gusta hacerle agua a la canoa.

Es así que el ángel naco desplegó sus alas negras con rayitos dorados y emprendió el vuelo hacia la colonia La Natividad. Los tres Reyes “Magos” fueron siguiendo al ser alado.

– O sea we, no manswe, neto que nunca me creí ver de vil chofer de nacos, o sea we que esto va más allá de los límites de un ángel como yo.
Decía el ángel fresa mientras manejaba el camión escolar amarillo rumbo a la colonia Natividad.

– Oye we, ¿me puedes decir por donde llego a la calle de Belén?,
le preguntaba a los vecinos de la colonia , quienes lo veían como niño del Teletón, mientras los indocumentados vestidos de pastorcitos intercambiaban alegremente regalos con los transeúntes, tales como cigarros de marihuana, papelitos de coca, alguna que otra piedra, cuchillos, anforitas y un sinnúmero de artículos para su propio entretenimiento “virtual” .
El camión amarillo así siguió su rumbo tropezando con calles cerradas, otras sin pavimentar, otras anegadas con el único propósito de llegar a su meta, adorar al salvador del mundo.

Cerca de ahí se veía en el cielo el rítmico movimiento alado del ángel naco.
– Torre de control, torre de control, aquí el ángel naco pidiendo pista para aterrizar. Decía imitando tomar un micrófono. – Ah como me gusta jugar a los avioncitos.

We, o sea narrador, qué cursi te viste con ese comentario, para nada venía al caso we, si ya no tienes qué decir acaba el cuento, no mantz we. Interrumpe el personaje del ángel fresa.

El ángel naco continuó su trayectoria y cuando se encontraba cerca de la chosa tomó de su espalda su trompeta y anunció la llegada con un estruendo celestial, en ese momento como enjambre, salieron de los cielos miles de ángeles entonando coros nunca antes escuchados.
En una vecindad donde aún colgaban sábanas y toda clase de ropa en una cuerda de ventana a ventana salió con fuerza una espléndida luz que abrazó el corazón de quienes estaban por ahí.
El camión amarillo llegó junto con la Hummer de los Reyes “Magos”, todos quedaron fascinados ante aquella escena, no hubo burros, ni bueyes, ni vacas ni borregos (no era mitín político), había sin embargo, pastorcitos hechizos, tres reyes sin reino, y una humanidad que renovaba su esperanza.

La foto del acontecimiento se las debo, con tanta luz se veló

Eduardo Sastrías
(Edusas)

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