ÉXTASIS



Un hilo de fuego dentado inscrito en tu pecho vuela al cielo.
Las blancas órbitas marcadas por el deseo se apagan.
En un segundo tu alma lucha por abandonarte
y se me hace tocarla… tan sólo por un instante rapta la mía.
El sumo vital se derrama por la herida dejada hasta vaciar dos cuerpos
que inertes en la nada han quedado, condenados en su hoguera
clamando rezos cual latidos que zumban.
A partir de entonces dos seres sin nombre lamieron sus heridas y un ángel reía.
Un corazón lacerado por el eslabón de una cadena perdida gemía.
En guerra sin tregua la pulsión desobedecía al reposo,
dando paso al suicidio de la agonía.

Eduardo Sastrías

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