DESPEDIDA


Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron.
Se quedaron llorando,
quizá suplicando
por un minuto que
no conocemos,
por ese momento
que siempre desperdiciamos.

Nos dejaron con las
manos sin nada,
el corazón destrozado
Y el alma congelada.
Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron.

Se fueron para siempre
queriendo volver
y decirnos al oído
lo que podemos perder.

Llenar esta ausencia
resulta en vano,
no hay nada en el mundo
que supla su esencia.

Un compromiso el vacío
ha dejado
y es proseguir,
es venerar
lo que una vez ellos
no pudieron continuar.

¡ Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron!

Eduardo Sastrías

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