El silencio del poeta

Abandonaron  el recinto llenas de terror.

Día a día fueron violentadas y reprimidas.
Callaron agotadas  y extenuadas
no quedó sino el blanco silencio
quien fue testigo de semejante atropello.
El tiempo dio rienda  suelta a su tarea de verdugo
y las cubrió todas de una buena vez.
Se cansaron de luchar contra la mediocridad
Se cansaron de llorar de impotencia
Se cansaron de gritar ante tanta soberbia
Se cansaron de escuchar su propio eco
Se cansaron simplemente  de hablar.
La mordaza del olvido las silenció.
El régimen se llenó de miedo
Y fue así que  las aplastó una por una…
Por ser peligrosas,
Por ser libres,
Por ser auténticas.
El rumor y la ignorancia,
el prejuicio y la arrogancia
fueron los tiros de gracia.
El poeta de pie soportó quedarse  sin amigos,
sin techo, sin horizonte, sin amor, sin pasado
y sin futuro, mas hubo de sucumbir
al quedarse sin palabras.

 Eduardo Sastrías
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