EL SILENCIO DEL POETA


Abandonaron  el recinto llenas de terror.

Día a día fueron violentadas y reprimidas.

Callaron agotadas  y extenuadas

no quedó sino el blanco silencio

quien fue testigo de semejante atropello.

El tiempo dio rienda  suelta a su tarea de verdugo

y las cubrió todas de una buena vez.

Se cansaron de luchar contra la mediocridad

Se cansaron de llorar de impotencia

Se cansaron de gritar ante tanta soberbia

Se cansaron de escuchar su propio eco

Se cansaron simplemente  de hablar.

La mordaza del olvido las silenció.

El régimen se llenó de miedo

Y fue así que  las aplastó una por una…

Por ser peligrosas,

Por ser libres,

Por ser auténticas.

El rumor y la ignorancia,

el prejuicio y la arrogancia

fueron los tiros de gracia.

El poeta de pie soportó quedarse  sin amigos,

sin techo, sin horizonte, sin amor, sin pasado

y sin futuro, mas hubo de sucumbir

al quedarse sin palabras.

 

Eduardo Sastrías

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1 comentario

Archivado bajo Poesía

Una respuesta a “EL SILENCIO DEL POETA

  1. rbaralt

    Un poema que nos recuerda que somos esclavos de nuestras palabras, puesto que una vez dichas o expresadas no se pueden recoger. Las palabras son un arma, y quien las porte y sepa usarlas puede ser muy peligroso o misericordioso. Muchos querrán borrarlas, pero ¿cómo silenciar lo que una vez fue lanzado a los cuatro vientos? Quedarnos sin palabras sería sucumbir ante la vida misma.
    Excelente escrito que conlleva a una gran reflexión. Mi profundo aprecio amigo mío.
    Un fuerte abrazo,
    Rafael Baralt

    Me gusta

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