Archivo mensual: febrero 2013

NADA DE TI


Quiero dar la media vuelta y no saberte más,ni recordarte, ni tener la menor referencia en mi  pasado de ti.
Quiero dar la media vuelta y retomar mi camino,
ese que se  truncó antes de ti.
Quiero comenzar de nuevo desde cero o  diez o  veinte o cincuenta, no sé, pero sin ti.
No quiero contaminar mi presente ni el paso de mi futuro al voltearte a ver.
Salir de aquí, salir de ti sin decir adiós,
dar la media vuelta  sin que me merezcas.
Eduardo Sastrías 
Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Poesía

CELEBRO

Celebro escuchar el ladrido de mis cuatro perros al llegar a casa.
Celebro disfrutar la música que he ido juntando a través de tantos y tantos años.
Celebro charlar con la gente  sea en lo virtual como en lo personal.
Celebro estar fuera de la rutina y de eso que llaman “deber”.  
Celebro una buena película que me inspire y hasta me haga llorar.
Celebro con tesón las letras que vierten los autores en mi mente.
Celebro también  escribir mis propias palabras.
Celebro los colores y las formas que el arte y el mundo me regalan.
Celebro cerrar  súbitamente los ojos y hundirme en ese sueño reparador que juega a la muerte chiquita.
Celebro los alimentos que me sirven a la mesa por cuarenta pesos.
Celebro las esporádicas risas que surgen de lo imprevisto.
Celebro el cielo azul, los volcanes nevados y la luna llena.
Celebro la ilusión de ser recordado por alguien.
Celebro defender mi dignidad sin importar el precio que hubiere que pagar.
Celebro dejar a un lado los papeles, las palabras que sólo hacen ruido y los enajenantes televisores.
Celebro ver desde lejos ése que alguna vez fui.
Celebro no tener que quedar bien con nadie, incluso conmigo mismo.
Celebro cincuenta y cinco años de vida y creo aún que me faltan muchos errores por cometer.
 
Eduardo Sastrías 

1 comentario

Archivado bajo Poesía

ENLACE MAL AVENIDO

Hoja por hoja el pasado fue destajado,
henchido de nuevos aires
el familiar vacío se perdió en el abismo




Eduardo Sastrías 

Deja un comentario

Archivado bajo Poesía

MIÉRCOLES DE CENIZA


Miércoles de ceniza en tu cara la muerte hoy no se ríe,

pesa la frente por la cruz hecha con el dedo acusador.
No importa lo que hagas, para ellos muerto ya estás,
la túnica de la soberbia apesta al sudor del pecado
y los oros reflejan el brillo de la lujuria…
Miércoles de ceniza en tu cara la muerte hoy no se ríe.
                                                             
                                                      Eduardo Sastrías 
                                                                                          

Deja un comentario

Archivado bajo Espiritualidad - Religión, muerte, Poesía

FLOR DE INVIERNO (Regina Frosty Blossom)

Erase que se era un jardín seco y triste, al que el  inclemente invierno  había dejado desolado.
Todos los días  lloraba y lloraba la desventura en la que vino a caer. Entre lágrimas de rocío apenas y al cielo podía mirar en espera de la primavera. 
Sin saberlo, el llanto alimentó la tierra del jardín y el hielo derritió.
Algo sucedió de repente  que hizo que la tierra  se llenara de gozo y de calor; adelantándose a la añorada primavera,  surgió una florecita, que a pesar de ser muy pequeña, de la tierra salió con el ímpetu de en un árbol convertirse.
Al paso de los días la flor fue creciendo en tamaño  y belleza,  así que el jardín no tuvo que esperar a la primavera para convertirse en uno más de tantos, pues  en su pequeño mundo albergaba un cálido corazón  en el que reinaba el amor de una flor.

Eduardo Sastrías 

Deja un comentario

Archivado bajo Cuento, Madre/maternidad, Microrrelatos

CON "M" DE MUERTE

Hace un par de años, por estas mismas fechas, escribí un artículo que considero aún vigente y que en su momento fue intitulado “Día de muertos en un país de muertos” (https://complicidades.wordpress.com/2010/10/31/dia-de-muertos-en-un-pais-de-muertos/) , hoy hago referencia al mismo en cuanto a que nuestra patria sigue siendo un país de muertos y desaparecidos, donde incluso a últimas fechas hasta los cadáveres también tienden a desaparecer para regresar casi bíblicamente, eso sí, sin la magia de ser resucitados, pero arregladitos con otra fisonomía como si tal regreso al mundo de los vivos o ¿vivales? obrara algunos cambios en el muertito, otros miles no han corrido con la misma suerte, se quedaron igual de bonitos o feos y tan sólo se les ha dado por desaparecidos suponiendo su trágica muerte. Es así que hay tantos y tantos cadáveres que retozan en este festín de una guerra que se salió de control, si es que alguna vez lo tuvo.
México el país de los muertos vivientes, esos que sin saberlo ya son esclavos y que van a trabajar soportando una Reforma Laboral que dejará sus ahorros, sus esperanzas, su antigüedad, sus prestaciones, su seguridad más muertos que vivos. Otros que sueñan con una vida quimérica mientras cobijan una banca de escuela, universidad o centro educativo, donde la educación también ha muerto y la mente, cual sarcófago, se ha cerrado, para darle paso a alegres calificaciones y grados académicos sin casi ningún sustento más que el “cliente tiene la razón” y que sumarán los tantos egresados a la otra vida, la improductiva que los enfrentará a las raquíticas y agonizantes oportunidades de empleo.
El otrora país dicharachero ve un idioma agonizante que se funde en los monosílabos y las “k’s” de jóvenes cerebros atrapados en una realidad virtual de un teléfono celular curiosamente llamado “inteligente”, aclaro el teléfono no el propietario, y que nada tiene que ver con la cruda y cotidiana realidad.
México, el reino del nunca jamás, encerrado en un set de televisión que mató a su incipiente democracia y no le interesa resucitar sino al ancestral opresor que lo tuvo secuestrado por más de setenta años y hoy sufre de una especie de “Síndrome de Estocolmo” que lo arroja de nuevo a sus brazos . El país de un día (el de las madres, del niño, del padre, de la mujer, etc.) en el que las vidas del pueblo son deshechas y hechizadas por una telenovela que habla de un sueño de oropel digno de la más vulgar de las muertes, la del respeto.
México, un pueblo que vive enlutado por la muerte de su identidad y soberanía, una nación que pertenece sólo a algunos y es un espectro para millones, donde la justicia es palabra más que muerta para el grosor de la población y la balanza sólo se inclina a favor de los poderosos y opulentos.
México, la nación que llora ante la tumba donde yacen los restos del alma, la dignidad y la esperanza de cada mexicano honesto y decente que fueron vendidas por treinta monedas de plata y que no alcanzaron para remediar la desesperanza de un país.
México, hoy un país sin huevos, por lo caro que ya están. Un país de 132 voces que gritan ¿por gritar? y millones que callan ¿por callar? encerrados cada uno en su propio mundo, divididos y vencidos.
México el país suicida que para muchos no les ha quedado sino creer que es mejor estar muerto que vivo en este infierno, creyendo el supuesto de que al menos la otra vida será mejor.
México el país asesino que mata sus bosques, sus ríos, su flora y fauna en favor de unas cuantas constructoras; ese que fabrica los sabores y los olores y ha oscurecido sus colores.
Un lugar donde el terror no es producto de la fantasía ni de un montaje “joligudense” sino una realidad diaria para miles y miles y…miles de familias que cual avestruces meten la cabeza en la caja idiota y se entregan devotamente ante la señal televisiva de la “Rosa de Guadalupe”, “Por Ella Soy Eva” o la telenovelucha en turno que opere la magia narcótica de sacarlos de tan triste realidad, sumiéndolos en el falso valor de las cosas y de la vida, postrándolos ante el hedonismo y el consumismo, amputando de un tajo su arraigado ingenio, valor y entereza, esos mismos que les darían la posibilidad de asumir su responsabilidad, un lugar en la sociedad y así sumarse a los recursos sociales, culturales políticos y económicos que los transformarían en ser dueños de sí mismos y de una nación, abandonando la triste y “cómoda” costumbre que otros decidan por ellos.
Un país donde los sueños se venden, y la realidad se ha convertido en pesadilla, donde la soberbia y la petulancia intentan superar al conocimiento siendo la ignorancia la invencible ganadora en favor de los poderosos y dueños de las grandes empresas fabricantes de artículos, autos y demás productos que prometen el idílico “estatus” ofertado mediante sangrantes tarjetas de crédito.
Un país que ha preferido olvidar su historia y que se ha entregado con sumisión ante la voluntad ajena y ha perdido el rumbo de su horizonte confundiendo la esperanza con la mentira.
Un país que vive sumido en el silencio del terror en medio de una esquizofrenia que le hace reír cuando es momento de llorar y llorar cuando es momento de reír.

Eduardo Sastrías Bordes
19/10/2012

Deja un comentario

Archivado bajo muerte

EL MÉXICO QUE DEJA CALDERÓN


En la historia moderna  es claro que son los  dirigentes de los países, los presidentes, primeros ministros, dictadores, etc., quienes en su  afán de poder no ven las necesidades y reclamos del pueblo, ellos se vanaglorian de poder y ven el mundo a través de los ojos de sus aduladores. Son ellos quienes venden las riquezas de los países para beneficiarse y  hacer a algunos de los suyos  inmensamente ricos, dejando una estela de pobreza, inseguridad, hambre y desasosiego. Total es el pueblo el que se subleva, el que  vierte  e invierte más sangre  y el que queda finalmente igual o peor que antes. Ellos,  los que originaron semejante desastre, huyen como ratas de un barco al hundirse, son los tienen la protección que su posición les brinda y al mundo para ir de país en país como parias que son para vivir como jeques,  a ellos no les importa ser errantes, nunca quisieron a su país, ni fueron ciudadanos ni tuvieron patria porque la vendieron.
Sin embargo el México de hoy todo lo olvida como el niño que es y que se niega a madurar, al igual que la criatura que después de un berrinche le compran un juguete hoy recibe a sus anteriores asesinos y saqueadores con alfombra roja, por el  teñido de la sangre. El México de hoy tiene una juventud sólo quiere ser puta, futbolista o narco y una población madura llena de desesperanza.
En los últimos seis años este país ha seguido su inercia de ser un país recurrentemente saqueado, el  pueblo es anestesiado y acostumbrado a ver sangre. El México bárbaro no ha muerto sólo se encuentra distraído viendo concursos y telenovelas, tomando “chelas” y “mentando madres” en el fút, con incipientes actos de violencia en los estadios. La bestia cambió su coraje por  pagos a dieciocho y veinticuatro mensualidades y el grito de libertad por un lloriqueo patético y lastimero para que alguien venga y le resuelva la vida sin hacer mucho por ello. Pero ahí está y sigue latente.  
El México de Calderón  y su política neoliberal a favor de los monopolios ha manejado el discurso  de que la revolución es algo de nacos, es un concepto populista y anárquico, nunca un movimiento de las ideas encaminadas a mejores acciones. El México de hoy prefiere  creer que sabe  por lo que le dicen y tragarse frasecitas  pre-hechas en vez  de leer un libro, asimilar su contenido y formarse un criterio propio. El México de hoy  sólo se puede entender a través de un teléfono celular, la música de banda, la fayuca china, las pizzas y las hamburguesas con sabor a demagogia.
El México de los criminales de cuello y polvo blanco hoy perdió la magia y se arrodilló ante la Santa Muerte, esa que ha se ha llevado a más de setenta mil almas en una guerra sin nombre y  que alguien elevó a  estatus de santa como tantos santitos exprés que adormecen las almas del rebaño y producen formidables  ganancias para la elite de religiones y sectas.
La defunción, un desempleo descomunal, inseguridad, desplazamiento de miles y miles de mexicanos que han tenido que dejar sus hogares y negocios en busca de un poco de paz marcan la era Calderonista.
El México de hoy es la burla de sus asesinos.

Eduardo Sastrías 

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica Política, Crítica Social