Archivo mensual: marzo 2013

DOMINGO DE RAMOS

 
Jesús un ser humano que  se decía dios y que entraba en una de las más importantes ciudades del mundo judío en un patético  borrico  desafiando a los poderosos, en un acto poco comprensible y  casi suicida, es  crucificado con saña en medio de un escenario por demás vulgar y ofensivo a tan solo una semana de tal evento. El olvido, la fiesta, la algarabía hacen de este ser el pretexto de un pueblo que está sediento de pan y circo para sacar a flote en el anonimato de la masa sus más internos conflictos, es el pretexto para inventar una religión a base de sangre y martirio.
 A veintiún siglos del supuesto evento, el ser humano no ha cambiado, sólo se ha sofisticado, la tecnología y la “sagrada” televisión  pueden elevar a cualquier simple ser humano a la calidad de un semidiós y de un minuto a otro destrozar su vida, todo sea en favor del “rating”  de ese pan y circo que se le presenta a las masas ávidas de tragedia y de oropel, que a su vez reproduce los billetes cuasi como un milagro para los hacedores del circo. Hoy como entonces  se escoge una ficha  con la cual jugar para después ser desechada. La fila de fichas que desean ser escogidas es enorme así que hay mucha materia para este credo.
Jesús, dudo que seas dios, pero  me queda claro que fuiste y has sido el pretexto para que  el ser humano  ponga en tu nombre sus más bajas pasiones, sus más íntimos sentimientos  y su más miserable conducta.
No importa ya tu nombre, hoy te llenan de palmas mañana de escándalo  ese que se vende  en revistas, televisión y redes sociales y después descansarás en la paz del olvido, para que cuando lo crean prudente los hacedores del circo te resuciten y te vuelvan a vender.
 
Eduardo Sastrías 

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LA NIÑA DE LA LLUVIA

NIÑA DE LA LLUVIA
Más allá del sol, donde confluyen todos los tiempos, se reunieron  los dioses para terminar de una buena vez  con lo que quedaba del mundo que le habían otorgado al Hombre.
 Fuego, Aire, Agua y Tierra decepcionados de lo que el ser humano había hecho con sus regalos decidieron que desencadenarían la hecatombe que diera fin  a tanta desgracia vertida en el mundo por tan despreciable ser, en eso estaban  cuando escucharon que dos corazones latían más fuerte de lo común, vieron con fascinación que una joven mujer y  un  alegre muchacho se habían encontrado  tomándose de la mano.
Los dioses se contuvieron y observaron la escena con cierta ternura.  La Esperanza llegó desde  tierras lejanas y  sopló al oído de los dioses.
La diosa del Agua se estremeció y quiso mandar a su hija a través de aquellos dos seres tan limpios y puros. El dios del Fuego dijo que él tenía prioridad y que enviaría  a su hijo a la tierra vestido de un volcán, les recordó a los demás dioses  que gracias a él el ser humano había avanzado a pasos agigantados.
El dios del Viento dijo que si bien el fuego había sido importante dentro del desarrollo del hombre, también había sido su propia destrucción, que él mandaría a sus mellizos  Bora para cubrir de nieve las montañas  y su antítesis  Siroco para llenar de calor los corazones.
La diosa tierra permaneció en silencio dejando que todos hablaran, a su vez mando crear  montes y llanuras para embellecer el evento.
– Yo uní a estos dos seres y les envié mi bendición a raudales, dijo el Agua. Yo limpié sus  almas cuando nacieron, les calmé su sed y saqué su sufrimiento en forma de lágrimas.
El mundo cada vez necesita más de mí aún cuando me han contaminado y me han  desperdiciado.
Tú , Fuego, sólo evaporarías lo poco que queda de mí en el mundo, y tú, Viento levantarías la poca agua en forma de ciclones dejando secos a unos e inundados a otros.
La tierra necesita más de mí que de ustedes dos, miró de reojo  a la diosa Tierra quien tejía campos y praderas. – La vida sin mí no existiría.
Todos callaron mientras la diosa del Agua  levantaba sus brazos formando una enorme nube, sobre de ésta, apareció una bebita recostada que movía sus piernitas y reía de manera singular.
Se formó un arcoíris al fondo y se escucharon trompetas y coros que se acompasaban de rayos y  cascadas  de agua.
Ella será quien lleve en sus cántaros una nueva esperanza al mundo, llevará el agua a donde no la hay, descubrirá  los pozos y los protegerá, limpiará los esteros, educará a los suyos, regresará los ríos a sus cauces.  
 El dios del Fuego  levantó su antorcha en honor a la niña y el dios del Viento tocó la trompeta de los tiempos. La diosa Tierra preparó  la cuna para el  inminente acontecimiento.
Todos los dioses se unieron con las manos de la esperanza que los asistía en  tan maravillosa creación.
La niña de la lluvia bajó al mundo que tanto la esperaba, las plantas brotaron con regocijo desde las entrañas de la tierra, los ríos  cantaban canciones nunca antes escuchadas en su camino a los mares. Los pozos saciaban la sed de los humanos y los animales.
La niña de la lluvia había llegado como la última oportunidad  que los dioses otorgaban al  ser humano.
 
Eduardo Sastrías 

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NADA

Hoy pude haber muerto
y no habría pasado nada,
sería el pretexto de un llanto ajeno
la proyección de una culpa olvidada
el recuerdo de un dolor no resuelto
y el motivo de otro.
Hoy pude haber muerto
en soledad que acompaña
esa que te habla y 
te dice que la gente es así
cambiarla no es tu derecho.
Hoy pude haber muerto
salir del engaño
ser la conversación de un minuto
una flor comprada
una vela apagada.
Hoy pude haber muerto 
y no habría  pasado nada.
                                                           Eduardo Sastrías 

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TE HE OLVIDADO

En los últimos años me pasa siempre lo mismo al llegar esta fecha, resulta que  pienso en escribir algo  para conmemorar tu muerte, llega el día y nada, que no he escrito nada, que  el trabajo  (ese mediocre ,odiado, nefasto y  desesperanzador empleo que tengo) , las ocupaciones , las responsabilidades  que últimamente han sido prioritarias y te dejo un año más en el olvido, sí  en el olvido ése que de repente se despierta  de su letargo cuando algo o alguien me recuerda que exististe.
Te mueres más cada vez que te olvido, he de reconocerlo, pero a treinta y seis  años  de tu muerte los recuerdos sólo vienen de vez en cuando.  Y cuando vienen uno dice qué bueno que te fuiste entonces y qué bueno que no ves este mundo de hoy el cual ya no entenderías para nada, no entenderías tanta violencia y horror  como yo sigo sin entenderlos, no entenderías las ideas de “competitividad”  que  enmascaran el pisar al otro, no entenderías ya tanta tecnología que ha desplazado al conocimiento, no entenderías por qué ahora la gente en este país no tiene por nombre Juan, Pedro o Francisco  sino Jonathan, Brian, Christian o Edwin,  no entenderías que ahora para hablar unos con otros  se hace a través de aplicaciones y no con la boca. No entenderías que hoy todo es desechable, hasta los afectos. No entenderías que el dinero, sin importar su procedencia, hace la clase, no entenderías que las relaciones humanas se basan mucho en conveniencia y no en afinidad, no entenderías que el mundo y tus hijos hemos cambiado tanto que difícilmente nos reconocerías.
Te he olvidado en esas veinticuatro horas del día que apenas y me rinden para responder en el trabajo y un poco atenderme a mi y mi única compañía, mis perros. Te he olvidado cuando llego cansado y me duermo. Te he olvidado cuando sé que uno tiene que salir adelante por uno mismo y luchar contra todas las adversidades físicas, psicológicas, emocionales, sociales, económicas y circunstanciales, porque uno es responsable su propia historia.
Te he olvidado al tomar mis decisiones ya que no dependo más de que tú las tomes por mí.
Te he olvidado cuando leo un libro que me encanta y sus personajes me llevan a través de sus mundos y  sus vidas.
Te he olvidado tantas veces y eso me dice que he vivido, quizá de una forma muy particular, pero no he encontrado otra manera para hacerlo.
Hoy me detengo un minuto, el trabajo apremia… y te recuerdo.
Eduardo Sastrías
14/03/2013

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MUJER

Enseñada a  servir, a ser la “esclava del Señor “desde tiempo inmemorable vive inmersa  y como la gran propagadora de la religión que paradójicamente la discrimina y la segrega a una posición servil en la que se confunden la ética y la moral con la sumisión. Por otro lado es la mujer fálica (Freud)  a quien sólo le interesa ser poseedora del hijo (como símbolo del falo = poder) para manipularlo y convertirlo en el macho que perpetuará su propio martirio.
La mujer ambivalente, polifacética, voluble y visceral que soporta su valentía con el empuje de las hormonas las mismas que en muchas de las  ocasiones opacan su sabiduría, se enfrenta al reto del siglo XXI, un siglo marcado por la ambigüedad, la violencia y la corrupción.
La mujer enemiga de la  mujer, se convierte en la víctima de las dietas, de la moda, del “qué dirán” y la competencia con su mismo género.
En su propio universo  se erige como el único sostén de un nuevo modelo de familia donde el hombre es y ha sido excluido  en muchos casos por decisión propia. La mujer que llena de energía se ha dado a la tarea de subir escaños y llegar a niveles insospechados  en las diferentes disciplinas, se cuentan como científicas, literatas, artistas, ingenieras, arquitectas, madres, presidentas, diputadas y senadoras,  vendedoras, afanadoras, versus  aquellas mujeres que manejan la moneda del cuerpo y los encantos  de su sexualidad de los que se valen para llegar a la supuesta idea de “éxito” de la que finalmente son víctimas  convertidas en putas, rateras, agiotistas, victimarias, secuestradoras, etc. (sobra mencionar nombres) limosneras y tantos,  tantos personajes que han sido musas inspiradoras para novelistas, poetas, cineastas, y artistas plásticos entre otros.
La mujer del siglo XXI deja de ser la mujer tonta y trillada, se enfrenta a nuevos retos  más allá de la “equidad de género”, lo que antes  estaba  vedado para ellas ahora se ha convertido en una oportunidad, sin embargo  es la propia mujer la que deberá tomar sus propias decisiones sin responsabilizar al hombre del éxito o fracaso de las nuevas alternativas.
La lucha ya no es de  estrógenos vs. testosterona , el ámbito a construir es mucho más amplio y equitativo  (entiéndase equitativo como dar y recibir a cada quien lo que le corresponde,  que suele confundirse con igualdad) habrá mujeres que merezcan mayores reconocimientos  que otras, mujeres que con tal de tener una camioneta y pasearse todo el día  traen al mundo a un niño  del que prefieren “deshacerse”   dejándolo en la escuela o al cuidado de terceros  por un buen  horas, y así seguir disfrutando de las clases de tenis, aerobics, el café con las amigas y el ansiado “shopping” en comparación con las “otras”, aquellas  mujeres que se levantan al alba para ir a trabajar en lo que pueden y que tienen que abordar dos o tres autobuses y aún así  ya dejaron la comida preparada para su familia y regresan agotadas al oscurecer para lavar platos y preparar la cena y llevar el dinero a casa. Ambas mujeres son, sin embargo  no pueden verse ni tratarse con igualdad, sino con equidad.
Es a esas mujeres que orgullosas de serlo y más allá de una lucha de género son simplemente ELLAS a las que en este día quiero enviar mi más cariñoso y afectuoso abrazo, celebrando el poder ser partícipe y testigo de su propia historia que las reconoce no sólo por un día, eso ellas lo saben.

 

Eduardo Sastrías 

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Tic tac, tic tac, sonaba mi corazón antes de explotar.

Eduardo Sastrías

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Perdí el piso pero te encontré a ti.

Eduardo Sastrías

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