Archivo mensual: mayo 2013

MÁS ALLÁ DE LOS CUARENTA

Hace un par de días  mientras mi internet  dormía en el desmayo que le propinó un rayo letal, me vine a enterar de un post  que habla sobre la reivindicación de las personas mayores de 40 años en el campo laboral.
Como reclutador de personal con una experiencia de  14 años en el ramo voy a permitirme externar mi propia opinión, misma que pudiera ofender a alguien, lo cual tendrá la opción para hacerlo, pero lo hago de acuerdo a mi trabajo diario durante estos 14 años y a las experiencias a las que tengo que enfrentarme constantemente. Antes que nada es importante  subrayar que un reclutador no es el dueño de las vacantes, no es el compadre que da las  “chambas”, no es quien decide quién se queda o quién se va, es simplemente quien recibe a los candidatos y evalúa de acuerdo a los perfiles requeridos para mostrar al jefe el  grupo de quien  o quienes son las personas que se adecúan a lo que el jefe  necesita, y es éste último quien tomará la decisión de a quién se contrata.
En estos catorce años he tenido que reclutar un sinnúmero de personal de diferentes  perfiles y carreras, pero nunca he padecido tanto como a partir de  hace cinco años a la fecha para un programa en el que nos dan la instrucción de reclutar jóvenes de 21 a 35 años con escolaridad variada desde el bachillerato hasta alguna licenciatura trunca o terminada, para trabajar en el sector aduanero.
Serían innumerables las hojas de tal experiencia, que por demás ha acabado con la salud y paciencia de todas las personas involucradas en dicho programa.  Ya que los “jóvenes” (por no llamarlos impúberes)  muestran una total desfachatez ante la responsabilidad y seriedad que implica  solicitar un trabajo ante una institución de prestigio. Sus atuendos son peor que de lavacoches, su actitud prepotente (caricaturas de ladies y juniors  venidos a menos )  carecen de total conocimiento elemental de la educación (no me refiero a lo que ellos presumen como escolaridad , ese es  otro punto  fatal ) sino a las más elementales normas de convivencia  social, como es decir buenos días, gracias, de nada, por favor, etc.
Su ortografía raya en lo patético y surrealista no sólo escribiendo  las consabidas “k’s” en lugar de “c”  sino todo  un novedoso dialecto incomprensible
Se les solicita  documentación en original y copia y no tienen la menor idea qué es original y qué es copia,  o definitivamente en una actitud desafiante dicen que no la traen. Se sienten que merecen todo sin dar nada.
En cuanto a sus conocimientos, como consecuencia de venir de un sistema educativo en el cual está prohibido reprobar al alumno, y mejor pasarlo para que no se saturen las aulas salen de las escuelas y universidades y así salen cargando  el título de “calentamiento de banca”  y sin el más elemental conocimiento de nada ni la iniciativa para buscar los conocimientos, creen que el papel (título, carta de pasante o certificado, hablará por sí solo)
Gozan de energía y salud que malgastan en reventones y todo tipo de exceso, cuentan con 2 o 3 hijos a sus 23 años de edad lo cual indica que  comenzaron su paternidad desde los 17 o 18 años y andan sin trabajo al cobijo de su abnegada madre quien ha adquirido no nietos sino otros hijos que “educar” como lo hizo con los propios. (perpetuar la especie)
Si se les envía un correo con una serie de  información que requerimos y  que implica más allá de  10 renglones, es demasiada letra para ellos y “qué hueva “ leer.
Cuando se les llama a sus casas para citarlos para alguna entrevista de trabajo, en su casa sólo se escucha la televisión a todo volumen y aún cuando sean más de las  doce del día el angelito acaba de despertarse y es difícil escucharlo por la boruca televisiva o bien nunca se les localiza en los teléfonos particulares que  dan y aun cuando lloran por no tener dinero cargan teléfonos inteligentes que serían la envidia de cualquiera, y cuando se dignan a contestar sus aparatos móviles, lo hacen en un tono de  superioridad risible y petulante mientras van en el colectivo  “perdone pero de donde me llama”  como si fueran asediados por tanta oferta de trabajo. A las citas finalmente llegan pero tarde y aún así se muestran impacientes para que se les atienda en el momento que ellos quieren o hacen berrinche.
Finalmente cuando se contratan al día siguiente  renuncian porque “no es lo que yo pensaba”, o a lo mucho duran los tres meses de prueba  o bien la institución decide no renovarles el contrato por la gran cantidad de errores cometidos  si no es que el angelito antes se va como las chachas.
Ven demasiada televisión y están muy alejados de la realidad y de las tareas que se les asignan. Todo les parece un juego  o viven con la suposición de que llegarán como directivos y tendrán una oficina sensacional  y toda clase de beneficios propios de película gringa.
Estudian carreras sin tener la menor idea cuál es el campo laboral, son víctimas de las voraces escuelas y universidades  “patito” que inventan nombres “rimbombantes” de carreras que finalmente caen en la ambigüedad, objetivos poco claros y prácticos en el ámbito laboral.
Si bien la oferta de trabajo no es mucha tampoco lo es la calidad de quienes ofrecen sus servicios.
Para  solicitar un trabajo antes que nada quien está en busca de un empleo debe  conocer la empresa o institución a la cual le solicita el trabajo, no repartir CV’s como quien reparte panfletos  “a ver cuál pega” debe conocer sus fortalezas y áreas de oportunidad para poder establecer un diálogo con la institución o empresa  (el quid pro quo) . Una institución o empresa no es una asociación dedicada a resolver vidas, es un lugar donde  el empleado aporta sus conocimientos y habilidades y el patrón retribuye tanto económica como en prestaciones y capacitación al trabajador.
Actualmente la mayoría de las instituciones, organizaciones y empresas  contratan gente “joven”  por varias supuestas razones, energía y menos costos aparentes de salud  pero la verdad y lo más importante  es que es personal altamente reciclable que no generará antigüedad y que no se hará viejo.
Argumentan que las personas  se van amañando conforme pasan los años  y muchos jefes  jovencitos muestran su inseguridad de contratar a alguien mayor que ellos por miedo a  que pueda saber más que ellos, no ven al empleado  como un activo para la organización sino un enemigo a vencer.
Es verdad que hay personas que con los años de prestar sus servicios en una organización, empresa o institución se amañan al verse anquilosados y sin mayor perspectiva de crecimiento, ese vicio tan patente en México de  “hago como que te pago para que hagas como que trabajas”
La  reciente reforma laboral no viene a solucionar la problemática laboral de este país, al contrario ahora se usará más mano de obra joven (no necesariamente capaz) a menor precio, esto se convierte en pagos miserables por hora, carencia de cualquier prestación  y personal desechable. (outsoursing)

Psic. Eduardo Sastrías 
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TRECE


El número cabalístico
espanta a cualquiera  que en él cree.
Trece  los pasos  que bailan con la muerte
en su danza  tocan los tambores
anunciando los trece años que rompen la inocencia.
Trece descubren el paso de la adolescencia
trece jugadores del sexo.
Eduardo Sastrías 

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LA TRISTE HISTORIA DE UN ROMPECABEZAS

“Soy la pieza que ya no cabe.
La de un rompecabezas olvidado.
La que nadie quiere en éste.
La que ya no ajusta por gastada.
La que no dice cosas bonitas.
La que no entiende para qué sirve.
Una pieza cansada de brincar de caja en caja
que no quiere ser guardada nunca más”…
Érase una pieza de tantas que vivía feliz siendo parte de un rompecabezas que le dijeron que era perfecto, suavemente fue acomodada quedando exacta, se sentía feliz y única dentro de tantas piezas, sabía que ella al igual que las demás tenía un papel importante en la creación del todo.
La armonía de colores y formas se percibía sólo estando unidas todas y cada una de las piezas.
Una a una iba uniéndose al juego y formando parte de ese maravilloso universo de imágenes y formas.
Sin embargo un día cuando el armado se terminó todas las piezas debían regresar a la caja y dar por terminado el propósito de su existencia.
La mano que las unió entonces decidió  arrojarlas para que tuvieran vida propia. Al ver las intenciones del hacedor de imágenes todas las piezas quisieron tomarse con fuerza de las manos para permanecer unidas.
Pero el viento y la gravedad  hicieron que se desperdigaran por  todos lados (toda la faz de la tierra). Hubo una que al verse suelta quiso correr  para alcanzar la caja original de donde había salido pero fue imposible, nunca lo pudo lograr. Algunas de las otras piezas   se encontraron en el camino y pudieron unirse formando diminutas partes de la realidad a la que habían entonces pertenecido. Vivian felices  de saberse  que una le daba un porqué de su existencia a la otra.
Otras  cayeron en un pozo muy oscuro y sólo veían el reflejo de la luz  y las sombras de la realidad , el  miedo a salir las sostenía allá dentro , habían escuchado que las “cosas allá fuera están terribles”.
Otras cayeron en un verde y hermoso campo  y quisieron mimetizarse con aquel paisaje.
Otras cayeron al mar y una ballena  se las tragó, ahora viven sin saberlo dentro del estómago de la ballena  creyendo que se encuentran en una  enorme  cueva que les provee de todo.
Otras el sol las ha deslumbrado y  decolorado,  se han quedado vacías y ciegas a sí mismas.
Otras cayeron en la punta de un árbol y debido a que no han tocado la tierra ven el mundo desde otra perspectiva, desde arriba,  han desarrollado  un sentimiento de superioridad insolente, han olvidado su origen, viven en el confort que les brinda su privilegiada situación, se sienten una prolongación de la divinidad.
Una  fue a caer en la ciudad, en medio de la calle, apenas se recuperó de la caída tuvo que sortear las llantas de los autos, el golpe de las escobas, los tacones de los zapatos de los transeúntes, el polvo, el viento la fue a arrojar a un bote de basura, no podía creer lo que veía, en medio de cáscaras de fruta, latas, retazos de  jergas,  vio  la caja de un rompecabezas,  se frotó los ojos para asegurarse que lo que veía no era un espejismo sino una nueva oportunidad en medio de los desechos y la mugre. Brincó y brincó hasta lograr encaramarse y entrar en aquella caja por un agujero que tenía en la tapa, al entrar escuchó algunas voces:  – quién apagó la luz, ya cállate, déjame dormir, quién anda ahí.
Al apartarse del orificio por donde entró, un rayo de luz iluminó el interior de aquella caja y pudo  ver  toda clase de  piezas de un rompecabezas desconocido, eran tan diferentes a ella, estaban unas sucias, otras maltrechas otras vestidas con hilos y tirones de telas raídas, otras yacían dormidas, otras hablaban las unas con las otras en secreto viendo de reojo a la recién llegada.
–        –  Hola, dijo tímidamente la pieza intrusa.  
 Todos le dieron la bienvenida,esa era la norma, ella era diferente pero seguro se acomodaría.
Ella  por su parte sólo quería  encajar en un rompecabezas.
–         – Esta es la triste  realidad de todas las piezas del rompecabezas, tarde o temprano somos desechadas, nos usan para entretenimiento pero una vez que se acabó el juego  nuestra existencia estorba.
–         – Allá afuera las cosas están terribles, siempre es mejor estar aquí, mira pocas fichas tienen un techo seguro, compañía comida y…
     Escuchaba la recién llegada cómo hablaban unas y otras justificando su precaria circunstancia .
                 – ¿Algún propósito? Preguntó la novata
–         – Bueno, bueno  eso depende de cada quien, el universo es infinito cuando se tiene un sueño.
–    Suspiró la ficha, – yo sólo quiero pertenecer a un rompecabezas, ser alguien dentro del contexto de un todo.
–         – Uy, uy, uy, muy elevada me salió  ésta, interrumpió una ficha hecha de cartón desgastado  de muy baja calidad, que se doblaba al hablar.
Afuera se escuchó un parlante que anunciaba la candidatura de un político. Con “Marco de  Madera” tu vida dejará de ser una pena vota por Marco de  Madera este primero de julio.
Cuántos años ya habían pasado desde aquel día en que entró en aquella caja de aquel rompecabezas olvidado, cuántas peripecias, brincos, sobresaltos, penas y pérdidas había sufrido aquel lugar de todos y de nadie. Hoy escuchaba la voz de un político que con una  simple frase intentara como obra de magia borrar todas las penurias de su pueblo. Ella ya no creía en nada ni en nadie.  Los años le habían dado sabiduría y le habían quitado el cascarón de la superficialidad con la que fue hecha.
Cayó en la cuenta  entonces que  fue tanto lo que ella quiso embonar en otro rompecabezas  al que no  pertenecía, tanto quiso ser aceptada y quedar bien con todos, que sólo se desgastó y  exhausta se autoexilió  psicológicamente cayendo  en una terrible depresión, daba lo mismo si era una pieza funcional o un desecho, para ella todo tenía el mismo color gris aunque las demás se  esforzaran en ver todo color de rosa, fue así  desechada, separada, segregada, criticada y vista como animal raro por las demás piezas. 
Ya había olvidado el nombre del  rompecabezas al cual alguna vez había pertenecido, en su locura depresiva se le escuchaba a sí misma decir entre gritos y susurros:    –   Nombre del rompecabezas   “Burocracia, terrorismo de Estado”;  – nombre del rompecabezas  : “ El Abismo”;  – nombre del rompecabezas: “ Ser diferente no significa ser mejor” , – nombre del rompecabezas: “ Mierda;          – nombre del rompecabezas: “Nepotismo”; – nombre del rompecabezas: “Ineptitud valemadrista” ; – nombre del rompecabezas: “Mediocridad”;  –  nombre del rompecabezas… las lágrimas ahogaron su canto desesperado , al enjugarse las lágrimas y ver ese suelo húmedo, oscuro, con olor a orines, a viejo, a abandono  y olvido se vio a sí misma en aquellas otras fichas olvidadas del mundo, se dio cuenta que llevaba mucho tiempo creyendo que ser parte de un rompecabezas era su finalidad en la vida, lo que le daría sentido a su existencia, lo que le traería la felicidad, quería repetir un tiempo muy lejano que no existía ya más.  Se encontró en un mundo donde tener era más importante que ser, tener una pareja, tener un estatus, tener, tener, tener.  Hoy ella ni siquiera se tenía a sí misma, había puesto toda su energía en una quimera, en una idea de otros y no había buscado la esencia de sí misma, había caminado por el estrecho mundo que conocía bajo el espejo que otros le reportaban, vivía a través de otros en pos de una seguridad que nunca existió.
La pieza salió entonces de aquella caja, estaba toda desgastada, llena de moho, era sólo un frágil pedazo de papel, el sol la acarició y tomó aire fresco, a paso lento se retiró de aquel basurero  y se dijo a sí misma:
“La vida tiene sentido sólo hasta que todas las piezas han sido unidas, sin embargo la historia propia  se escribe con las piezas que cada quien va escogiendo”.  
Eduardo Sastrías 

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NOSOTROS LOS NOBLES

Una comedia mexicana que más bien parecería cualquier comedia gringa traslapada a una idea de realidad  mexicana, sin embargo no deja de tener su mérito como comedia.
De una forma idílica y simpática trata  al fenómeno familiar actual en que los hijos son los parásitos de los padres y los padres creadores de tales parásitos solapan esa situación que ellos mismos han propiciado  para cubrir sus propias deficiencias como padres rectores de la educación de sus hijos, esto incluye la comunicación, la guía, el corregir  y dar el ejemplo más que dar unos  billetes, el exigir que esos  hijos cumplan con sus obligaciones  y respetar las reglas de un hogar. Un problema que no tiene clase, frontera, idioma ni color, es propio de la juventud de este siglo XXI, producto de padres permisivos e hijos sobreprotegidos.
“Nosotros los Nobles” pretende mostrar ciertos atisbos de  una realidad actual de este país inmersa en la historia que  se pretende contar como la gran cantidad de oferta de mano de obra, mucha no tan calificada, ante la poca demanda de trabajo por ende el desempleo, los salarios de hambre, la división social a través de clases brutalmente marcadas por una idea de “los nice” y “la prole” , la no aceptación de  ser mexicano, entendiéndose como si ser mexicano fuera algo sucio, corriente y fuera de moda, y recurriendo entonces a cualquier artilugio para inventarse otra nacionalidad, apellido extraño o una ascendencia extranjera como si todo lo extranjero tuviera cierta relación con la aristocracia.
Para quienes quieran ver un análisis más extenso y profundo sobre la sociedad mexicana actual, sobre la violencia, el desempleo, las drogas, educación,  etc., flagelos que nos acosan a diario, sigan adelante, esta no es la película indicada
Una historia con sus momentos chuscos y otros con tintes de ternura, personajes que sin duda muestran su plasticidad  que va de lo banal y  odioso a lo sensible y tierno  con un toque de picardía.
Las actuaciones de Gonzalo Vega, Karla Souza, Luis Gerardo Méndez, Juan Pablo Gil, Ianis Guerrero y Carlos Gascón, entre otros son buenas, tan buenas como pueden ser las actuaciones de una serie de TV. De hecho la película bien podría ser un entretenido programa de TV de una hora y media .
 
Eduardo Sastrías

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