CÓMO ME DUELES MÉXICO


 

Veo los debates de los diputados sobre la reforma hacendaria y me da la impresión que en un tianguis hay mejor comportamiento, razón de diálogo y negociación. Veo con tristeza que este país es sólo el reflejo de un pueblo sumido en una especie de depresión que se ha vertido en la adicción al valemadrismo, a las telenovelas y al fútbol. Un pueblo de niños que engendran niños y que se reproducen exponencialmente en número no en calidad reproduciendo niños de la calle, olvidados y rescatados por el crimen organizado, con un gran costo social, político y económico que se traduce en impuestos. Veo unos encumbrados senadores que ven al México que representan como quien ve a lo lejos un bello planeta en el sistema solar pero que no saben si siquiera es habitable. Una clase media cada vez más mediocre queriéndose parecer a la clase alta en su lenguaje, en sus marcas , en conductas y cayendo cada día más en la pobreza, patéticamente ha perdido su condición de clase media y al negarse a sí misma ha perdido el por qué de su existencia, dando paso a un país que si bien antes era diverso y lleno de brillantes colores hoy es patético y oscuro. Un país de unos miles de ricos y una masa que los idolatra. Las Reformas no son sino la consecuencia de una moral perdida basada en el tener y no en el ser. Ante tanta desfachatez, corrupción , inseguridad, robo de todo tipo desde el más vulgar hasta el más encumbrado de cuello blanco, represión (familiar, sí en la familia comienza la represión , social y política) me siento impotente e igualmente patético querer cambiar esta país tecleando en las redes sociales, cuando los mismos jóvenes son excluyentes,( me consta su actitud y conducta hacia quienes ya no lo somos) así es, hablemos claro, en su gran energía e ideas reclaman a su conveniencia, sabiendo que son motivo y pretexto populista de quienes dicen mandar en este país. Veo así con tristeza que a cierta edad y condición no se encuentra eco ni una manera, por lo pronto, más efectiva de hacer algo por este país, que también tiene requisitos de edad y condición, un país que no respeta la diversidad, porque la ha convertido en una gran masa de pobreza y de hambre, un barco que se hunde y entonces “mujeres y niños primero”, aunque sus carteles y slogans digan lo contrario, ¿los demás no tendremos más remedio que esperar que el agua nos colme y nos ahogue? México cómo me dueles.
                                                         Eduardo Sastrías 
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Archivado bajo Crítica Política, Crítica Social, dignidad

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