EL HUÉSPED


El amor es un huésped  que llega y se va,
al que se le da la bienvenida con los brazos abiertos
pero hay que saber darle la mejor de las despedidas.
Un engorroso inquilino  que todo lo quiere
nos toma por sorpresa
nos despoja  de aquello  que creíamos nuestro
para enviarnos desnudos a la tierra de nadie
donde nos viste de emociones
y nos pinta con el color de las ilusiones.
Sí, el amor es un huésped que llega y se va,
no espera, sigue su impetuoso  camino
hasta ser atrapado, cobijado y albergado
por algún corazón ávido de él,
para escribir otra historia comenzando de cero,
con un punto y aparte.
No te quedes mirando por la ventana, ya llegará.
Aléjate de la estéril espera, te convertirá en estatua de sal.
El amor es un huésped que llega y se va,
toca a la puerta en el momento más inesperado.
Es imprudente, entra y se adueña del lugar,
Él es el invitado y tú el casero
Él es el inquilino tú el anfitrión
 Él va de paso tú ya estás aquí.
El amor es un huésped que llega y se va…

                                                                Eduardo Sastrías 
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