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MUERO PORQUE NO MUERO

Así rezaba aquel poema “Vivo sin vivir en mí”  de Teresa de Ávila en medio de un éxtasis un tanto discutible, la muerte como un lazo de unión con la divinidad, o sea su Dios; de ahí  me viene a la mente  una explicación de esa  idea religioso-cultural tan enquistada de que la muerte es la redentora de nuestras jodidas vidas como simples piezas renovables y reemplazables que sirven para votar, pagar impuestos y después de hacer más rico al rico, reírse cuando uno tiene que llorar y llorar cuando uno tiene que reírse. Desdicha la del mexicano  que ha preferido ser un muerto viviente, que deambula entre el miedo y su zona de confort.  El mexicano que se ha acostumbrado a ver descuartizados, quemados, secuestrados, desaparecidos, fosas clandestinas, amputados, como parte ya de una cotidiana existencia, como si todo fuera parte de un eterno tinglado de “día de muertos”, una película que quiere ver lejos de su precaria realidad sabiendo que en cualquier momento él será el protagonista. La muerte y el mexicano siguen su idilio ancestral ya no tan folclórico ni colorido como lo pintara José Guadalupe Posada, no, ahora es llevar la muerte dentro como quizá un novedoso mecanismo de defensa, me muero antes de que me maten. La muerte viene ahora en diferentes empaques y presentaciones, desde la muerte cobarde y despiadada del asesino vestido de autoridad que no perdona la vida a quien piensa diferente o aquellos que le causan problemas para su millonaria carrera política hasta la muerte social, esa que la misma sociedad infringe a todo aquel que es diferente a lo que ella piensa que debe ser, al naco, al cholo, al migrante, al indígena, al maestro que protesta, al homosexual, al discapacitado, al anciano, a tantos que mueren a diario en manos de una sociedad despiadada y cómplice de sus propios miedos. La vida de hoy es una muerte disfrazada. Es aquel negarse a sí mismo, no para ser auténticos, sino exactamente lo contrario, para ser lo que el otro (clase dominante, sistema, autoridad, etc.)  ordena.
La muerte se disfraza de desempleo, discriminación, edadismo, racismo, clasismo y la despiadada inercia de todos los “ismos”, ella deambula no sólo en las noches de luna o sale de los panteones, ella viene ya adherida a cada ser humano que va naciendo en este país y que es adiestrado mediáticamente para jugar al blanco y negro, a la víctima o victimario, al bueno o malo. La muerte se ha llevado al sentido común y casi a todos los sentidos de corbata.
No, esta ocasión no hablaré más de lo mismo que he hablado en años anteriores (#YaCholecontusquejas) en cuanto a la inseguridad, el crimen organizado, el narcogobierno  cuyas raíces violentas vienen desde mil novecientos sesenta y ocho,  tampoco hablaré de las fosas clandestinas , los desaparecidos y los #43, no por falta de respeto , al contrario porque no quiero caer en el sensacionalismo , en ese morbo que mueve a los muertos vivientes que sedientos de sangre, sensacionalismos, noticias hechizas, se mimetizan con la pantalla de televisión hasta llegar a la muerte cerebral.

La muerte se ha convertido en la estrella de la pantalla, pasó de ser la nota roja a noticia de primera plana. La ofrenda de este año es en memoria de los escombros  de honestidad, confianza, sinceridad, respeto, sencillez y solidaridad que aún quedaban, como tantos han desaparecido. Los han sustituido por clones de plástico que los remedan como títeres de un sistema corrupto. Los han vestido de valores, fantasmas de un tiempo pasado, para ser palabra de moda, slogan de campaña o partido, palabra que no aterriza en la acción, mezcolanza entre  lo real con lo virtual hasta llegar al olvido. La muerte ha confinado a cada mexicano de tal manera que sólo grite de susto  por un momento  y al siguiente todo lo olvide, se ha adueñado de sus más íntimos secretos para sacarlos a través de las redes sociales, lo ha convertido en un  cuerpo vacío.  Allá afuera se siguen preguntando cómo es que aquí sucede tanta corrupción, impunidad, asesinatos, desapariciones, golpes duros a los derechos humanos, y la explicación es que este es el país de los muertos vivientes, de los que ya están muertos para que no los maten. 
                                             Eduardo Sastrías 
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UN BORRADOR SOBRE VISIÓN DEL RACISMO EN MÉXICO


Este continente fue “descubierto” por error, en la creencia de que se habría llegado a  “Las Indias” sorpresa se llevó don Colón al ver que era un nuevo continente con una riqueza inmensa. Luego fue conquistado a base de la espada y la religión, violado y violentado física y psicológicamente no ha podido resolver este trauma que como todos los traumas sin resolver  quedan en el fondo del “inconsciente” para posteriormente salir a hacer desastres en la conducta, en este caso social. ¿Qué es México hoy en día? Un país que ha desteñido sus colores por el negro del luto con el rojo de  la sangre, ésta que corre de nuevo como en la conquista por la conquista de una tierra y sus usufructos por parte de unos que se llaman Narcos otros que  la defienden y se llaman Autodefensas, todo esto ante los ojos de quienes se llaman Transnacionales y que finalmente son quienes tienen todo el poder en contubernio con el gobierno  y mueven las fichas de este desafortunado y errado país.
Antes el oro fue saqueado, hoy el petróleo es entregado impunemente para secar el país. El pueblo vive con miedo a defenderse, la religión de nuevo ataca, las clases sociales de los “Nice” vs. “los Nacos”, “la Prole”, “los marginales” y todo quien tenga cierto criterio y librepensamiento es catalogado como “los otros”, los que” no son como uno”. Tremendo, tremendo ha sido este mestizaje no resuelto que no sólo se trata de sangre y estirpe (muy dudables por cierto) sino el mestizaje psicológico y social deformado desde su génesis y que es a mi punto de vista desgarrador.
Antecedentes
La conquista del nuevo mundo a través de la violencia y la religión dejaron hondas huellas en la población conquistada, un pueblo despojado, violado y traicionado incluso por sí mismo en aras de la supervivencia o la sumisión ante el poder de la espada y la cruz.
Corrupción, engaño, miedo, enfermedad, destrucción de estructuras sociales, religiosas y mentales, entre otras lacres fueron las bases para la construcción de una nueva colonia “La Nueva España”.
La Nueva España se constituía como un Virreinato sujeto a las órdenes de España.  Al imponerse la cultura del conquistador se establecieron tres grandes clases sociales:
1.- Españoles Peninsulares: el gobierno, los altos cargos eclesiásticos y de negocios fueron exclusivos la mayor parte del tiempo a este grupo, la explotación minera y las mejores tierras de cultivo fueron acaparadas casi durante todo el tiempo que duró el virreinato.
2.- Criollos : estos fueron hijos de españoles nacidos en América y muy a pesar de ser hijos de peninsulares y aunque tuvieron facilidades para el comercio y la educación, los altos cargos en el gobierno les fueron excluidos durante algún tiempo  ya que sólo los peninsulares podían obtener tanto en gobierno, la iglesia y la maquinaria mercantil que movía el virreinato los mejores puestos.
3.- Indígenas:  a los pueblos autóctonos de la Nueva España tras la conquista se les permitió conservar sus costumbres, su organización económica y sus pirámides sociales , eran vistos como mano de obra para trabajar en las tierras que criollos y peninsulares explotaban y no tenían acceso a altos cargos o educación de alto nivel.
Como vemos en la génesis de lo que sería el nuevo país “ México”  la estructura social se acomodó  en base a códigos genéticos más que  a una dinámica social sana y libre.
Este tipo de estructura social además tenía subestructuras  de acuerdo a las combinaciones genéticas de entre la población.
El Virreinato en lo que sería posteriormente México tuvo una duración de casi trescientos años, tiempo en que se mantuvo dicha estructura social que iba encaminada a enriquecer a las cúpulas y mantener la esclavitud en el grupo de la población autóctona.
Dicha situación fue mermando los ánimos y espíritu de pertenencia a la colonia entre la población, en especial los denominados “Criollos”  quienes en 1808 tras la invasión francesa a España, pretendieron formar un gobierno provisional para la Nueva España encabezado por ellos, sin embargo los peninsulares sintieron perder sus privilegios y reprimieron este movimiento mediante un golpe de Estado en contra del Virrey José de Iturrigaray quien simpatizaba con los nativos.
De nuevo los golpes bajos, las traiciones y la desunión social  eran patentes. Una Colonia que se mantenía bajo el yugo del poder de España pero que al interior era un hervidero de corruptelas y abusos cada vez más patentes ante la debilidad de España por la intervención francesa.
Una vez que el gobierno del Virreinato fue retomado por los peninsulares, los Criollos quedaron resentidos y a la espera de tomar venganza y apropiarse del poder, es por ello que el “Grito de Dolores” era : “¡Viva Fernando VII!”  ya que la idea de los Criollos era reintegrarse a España tan pronto el Rey se sacudiera el yugo francés. “Muera el mal gobierno” se refería al gobierno de los golpistas peninsulares. Es entonces cuestionable que el cura Hidalgo buscara la independencia.
Hidalgo jamás pudo haber gritado “¡Viva México!” ya que entonces “México” como nación no  existía , ni  nombre tenía.
La Conspiración de Valladolid en la que participaron Fray Vicente de Santa María, José Mariano Michelena y José María García Obeso estaba programada para el 21 de diciembre de 1809, fueron traicionados y capturados. Al año siguiente , 1810 se preparó la conspiración de Querétaro para el 1 de octubre en la que participarían Miguel Domínguez, Josefa Ortiz de Domínguez , Ignacio Allende, Juan Aldama y Miguel Hidalgo  también fueron traicionados por lo que tuvo que adelantarse para el 16 de septiembre  y ya entonces nadie los detuvo.
En sí las conspiraciones eran orquestadas por los Criollos quienes estaban a disgusto desde el comienzo de la Colonia de ser relegados  y vistos como diferentes ante los peninsulares.

Los Indígenas eran considerados mano de obra y casi a nivel de animales de carga.
Es así que las diferencias sociales se iban recrudeciendo y justificando en cada uno de los grupos; los peninsulares se sentían herederos de la corona, amos y señores de la nueva tierra, el hecho que los Criollos quisieran quitarles el poder los llenaba de un odio e indignación por sentirse despojados de lo que ellos creían se su derecho casi divino.
Los Criollos vivían con la frustración de no poder alcanzar mejores horizontes en sus vidas por el simple hecho de haber nacido en la nueva tierra, y también sentían indignación por ser discriminados aún cuando llevaban la misma sangre española que los peninsulares.
Los indígenas, que cargaban el trauma de la Conquista, sufrían todas las reacciones y emociones propias de una violación, desde el coraje, la impotencia hasta el mismo “síndrome de Estocolmo”  haciéndolos un grupo ya heterogéneo en cuanto a favoritismos hacia sus superiores, creándose lo que hoy conocemos como “ el indio ladino” .
Podemos deducir con cierta aventura que estas tres clases (Peninsulares, Criollos e Indigenas) serían las bases de lo que posteriormente tenderían ser las Clases Alta, Media y Baja, sólo que al ser cada vez mayores las combinaciones de etnias  se estableció lo que hasta hoy podría llamar las máscaras de clase que ampliaré más adelante al tocar con detalle el acomodo social que la corrupción, el narco, las influencias y los privilegios a líderes sindicales han ocasionado en la escala social.
LA CLASE Y EL ABOLENGO
La palabra “abolengo” proviene del latín “avolus”  diminutivo de “avus”  que significa abuelo y el sufijo visigodo “ingos”  que significa “pertenencia a una persona o unidad familiar” .
De ahí se deduce que “Abolengo” sólo se aplicaba a ciertas familias que tenían el privilegio de heredar el apellido y que pertenecían a las clases aristócratas o fundadoras de una comunidad, población.
El abolengo está íntimamente relacionado al “Linaje”
Un linaje es la línea de ascendencia o descendencia de una familia o clan. En términos genealógicos, es la serie de ascendientes y/o descendientes, en cualquier familia, de una persona considerada como el primero de un tronco o rama común.
En Europa y los países que fueron colonias europeas, el linaje era muy importante para el derecho nobiliario en relación con la sucesión de los títulos, propiedades, derechos y otros usufructos, especialmente en las regiones en que estaba instituido el mayorazgo, sistema en el que el primogénito heredaba todos los títulos y propiedades.
Siendo las Clases Altas quienes tienen las riendas del poder y en gran parte la dirección de un país el apellido ha sido signo de alcurnia (antecesores “ilustres” ya sea por su bravura en los combates, en la industria, la banca, el comercio o en la fundación de instituciones gubernamentales)
Las Clases así han ido de la mano con el antecedente genético, histórico y económico de las familias. Y por estas tres condiciones dichas clases pretenden ser compactas y herméticas, llevando desde sus orígenes la actitud déspota hacia las clases más bajas, esto es la clase alta es déspota ante la media y la baja y la media ante sí misma y ante la baja y la baja es déspota ante sí misma y ante la media y la alta de una manera encubierta, taimada y “ladina”.
Así es en el caso de la clase media y baja se gesta un fenómeno de autodiscriminación  que se traduce en una conducta arribista clamando a un supuesto antecedente genético, histórico y económico (venido a menos) .
Es así que los tres elementos (genético, histórico y económico) son idealizados por las tres clases y son a su vez el sustento de su existencia.
LA REVOLUCIÓN
La Revolución Mexicana intentó hacer una catarsis de clases, al derrocar al dictador Porfirio Díaz  quien había dado demasiados privilegios a las clases media y alta y desamparando por completo a la clase baja.  El refinamiento francés imperante de la época, y las enormes ganancias de las empresas familiares daban una imagen de que México era un país de progreso y socialmente equilibrado.  Pero la realidad era que las diferencias sociales, culturales y económicas eran abismales. Es así que la Revolución que en sus inicios intentó dar justicia a las partes más desprotegidas del pueblo bajo el estandarte de “Tierra y Libertad”  terminó siendo una revuelta donde la traición, la corrupción y la compra de favores era el motor de la misma.
Hubo sin lugar a dudas  mártires de la Revolución (Madero y Zapata) pero sólo quedaron en eso, mártires cuyos nombres e historia se ha usado a conveniencia de quien esté en el poder.
Vendría posteriormente en el México institucional la “Guerra Cristera” que no era otra cosa sino la emancipación de las clases pudientes del país escondidas tras un velo de misa y acarreando a la clase baja a sus motivos.  En este México revolucionario se intenta gestar los nuevos órdenes de clase sin embargo termina en una amalgama de las tres clases preponderantes convertidas en subclases que a la postre no cambian en nada la diferencia e inequidad entre ellas.
La creación de nuevas instituciones esconde en ellas a las clases altas que siempre tendrán el dominio y poder del país, se crea el movimiento sindical que será comprado por el poder creándose una nueva clase política que a base de corrupción se hace de las riendas del país y de su destino.
LOS NUEVOS RICOS
Ante los cambios sociales del siglo XX  aunados a las dos guerras mundiales y la guerra civil española, México entró en una dinámica de mayor industrialización, a su vez que recibió  un buen número de inmigrantes que trajeron su cultura y nuevas formas de hacer las cosas, éstos  vieron en México una gran oportunidad de crecimiento y en pocos lustros llegaron a ser lo que se conocería como “los nuevos ricos”  quienes a través de arduo trabajo y de superación lograron escalar los niveles económicos que se requerían para pertenecer a la clase alta, es así que con dinero en la mano de igual manera se compraron una historia y un antecedente genético.
Los nuevos ricos de mediados del siglo XX eran bien localizados en las zonas más novedosas de la ciudad de México  y del interior de la república, nunca en aquellas zonas de “tradición” como eran conocidas ciertas partes de las ciudades que con el tiempo  conservaron su estatus o bien llegaron a morir. Pues gran parte de las familias de  abolengo sólo tenían historia y genética.
A fines del Siglo XX  la corrupción en México comenzó a tener niveles aberrantes por lo que a la dinámica social se añadieron tres actores : El Narco, El Influyentismo y la Corrupción.  Tres elementos que llegarían cargados de millones y millones de pesos nunca antes vistos.
Las familias de “alcurnia” vieron en un principio con “asco” el advenimiento de la decadencia social, pero a falta de capital cerraron los ojos y ofrendaron a sus hijos e hijas a aquel circo pestilente.          
EL FENÓMENO DE LAS MAQUILADORAS
A principios de los sesentas se comenzaron a conformar como parte de la integración económica  maquiladoras y   a raíz de la crisis económica y devaluación sistemática del peso  durante  fines de los años setenta y principio de los ochentas  se marcó la tercera etapa de la implantación de las mismas dando un mayor augea las maquiladoras en las ciudades fronterizas de la República Mexicana ,la supuesta apertura económica y el sueño de todo mexicano  parecían vislumbrar la solución para tener una vida mejor y salir de la pobreza.
Las zonas menos privilegiadas del país como son Oaxaca, Chiapas y algunas partes de  la sierra  de Puebla, dejaron de emigrar a la ciudad de México en busca de empleo y  vieron con buenos ojos emigrar al norte para encontrar una mejor oportunidad de vida.
Hombres y mujeres  muy jóvenes sin mayor arraigo emprendieron entonces el camino hacia las latitudes del norte de México.
Le migración fue entonces un nuevo fenómeno en los movimientos sociales, no sólo la migración  a otras entidades del país sino al vecino país.
Este grupo de personas se establecieron hacinados en viviendas o cuartos de acuerdo a como iban llegando y se iban acomodando.
El sexo  antes vetado y desconocido para ellos y ellas entonces se volvió algo habitual y una expresión de rebeldía así como un grito  perdido de autoafirmación. Casi niños  y niñas que engendra niños  fue la cuna de la delincuencia y carne de cañón de nos incipientes cárteles de la droga.
Es así que México se convirtió en el siglo XX en un país con  grandes poblaciones fluctuantes y migrantes movidas por el hambre, la falta de oportunidades y la inseguridad.
 “Pocos  hijos para vivir mejor”  era el mensaje de los gobiernos de la tercera parte del siglo XX ante el elevado pronóstico de la población versus la poca oferta de servicios públicos de calidad, sin embargo quienes vieron disminuido el número de hijos por conciencia y conveniencia,   pues sus ingresos debido a tanta crisis y devaluación fueron disminuidos de manera exponencial, fue la clase media  que de ser una familia de  siete, nueve y hasta doce hijos paso a cuatro, dos y uno.
Por otro lado en el doble discurso del gobierno promovía mayor número de mexicanos que significaban mayor número de votos, impuestos y dinero para sus bolsas por lo que se implementaron programas de salud, vivienda y educación con la finalidad de mantener los votos y tranquila a la población, servicios que si bien eran deficientes aumentaron las expectativas de vida en un país donde la edad promedio en 1950  era de entre  cincuenta y sesenta años a 2000 de setenta a ochenta y cinco años. * ( estimaciones camposortega 1997)
Mayor expectativa de vida  servicios médicos al alcance de más sectores.
La religión  y la concepción
Más gente más votos
El fenómeno de las “ladies” y los “juniors”

Psic. Eduardo Sastrías 

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CON EL DEDO EN LA LLAGA

 
A diario leemos y nos enteramos de una y otra y otra desfachatez  por parte de nuestros gobernantes, tal pareciera que México está gobernado por AlPRI babá  y los chorrocientos  ladrones. Escándalo tras escándalo, crímenes,  impunidad y corrupción son el pan nuestro de cada día en este país que en algún otro momento vivió tiempos de paz y cierta prosperidad.
Pero hoy no quiero hablar de los gobernantes,  sería reiterativo, quiero hablar de nosotros los mexicanos que también tenemos nuestra vela en este “infiernito” en el que se ha convertido este país.  Criticamos a los gobernantes pero como ciudadanos no hacemos nada  y no me refiero a marchar y protestar, me refiero a nuestro valor cívico y nuestras responsabilidades como ciudadanos, como seres de un grupo social, étnico y familiar.
Cuántas veces no llega un conocido, vecino o incluso familiar a pedirte algo prestado y bien sabes que tal objeto difícilmente llegará de regreso a tus manos.  Si te invitan a una reunión o fiesta y llevas un buen vino para compartir no faltará el anfitrión que al ver las bondades de ese vino lo guarde en su “cava particular”  (léase cómoda de la cocina) y te ofrezca una bebida de ínfima calidad. Cuando alguien llega contigo con un drama digno de  película de los años cincuenta  y te pide dinero prestado a la hora de cobrar entonces la película cambia y se siente ofendidísimo y tú eres un desalmado.  Cuantos minutos, horas y días hombre has perdido en tu vida  esperando por alguien que no tiene la menor gana de llegar puntual a una cita, es tal el descaro que ya se habla de “hora mexicana” ( significa media hora después  y hay quienes cínicamente llegan una hora después del tiempo acordado) , la falta de respeto ante el tiempo ajeno es un robo de algo no recuperable que se llama tiempo.
Me dirán que los gobernantes que tenemos no tienen comparación ante las “nimiedades” de la población, a lo que yo les respondo que no es la cantidad ni la magnitud del daño sino el mismo hecho, quien hoy te roba tu tiempo, tu dinero ( aunque sean pocos pesos) , tu  dignidad, quien insulta tu inteligencia con mentiras , quien aún piensa que el que no tranza no avanza , es cien por ciento probable que si llegara a un puesto de poder haría las mismas o peores fechorías que las que están haciendo nuestros gobernantes.
¿Acaso los diputados y senadores no son ciudadanos?  Y acaso no hay dos tipos de jóvenes (sin intermedios, ahora sí que sólo blanco y negro)  unos que “luchan” por un México mejor (sólo para ellos) y otros que se enfilan en las líneas de la corrupción para y con el huajiro sueño de tener poder y muchísimo dinero por obra y gracia de la “plurinominalidad “.
En este país no es sólo el gobierno y sus miembros los que están haciendo daño a la nación y al pueblo , sino el mismo pueblo que ha perdido el respeto a sí mismo.
El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano, y si no, pregúntenle a nuestros paisanos que vienen a vacacionar y visitar a su familiares las penurias que pasan, o incluso en el otro lado un agente de policía de origen mexicano es más duro con los mexicanos que un anglosajón. El racismo en México es una lucha continua entre los diferentes grupos “étnico-sociales”  el “güerito”  quien es “minoría” es discriminado por la mayoría quien lo ve y lo trata con un resentimiento social producto sólo de un complejo que no corresponde a la realidad económica y social ya que persiste la tonta idea de que el color de la piel es directamente proporcional a la cuenta bancaria, nada más lejos de la realidad.  México es así un país dividido desde sus entrañas y que carga lastres antiquísimos que no ha “querido” resolver por ese miedo a ser que tanto lo caracteriza.
Sé que esto levantará cierta ámpula, pero así es esto de poner el dedo en la llaga.
                                    Eduardo Sastrías 

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EN EL PAÍS DE LOS MUERTOS


Los muertos ya no se pueden esconder, están por todos lados, viven en fosas clandestinas que gritan una a una haciendo miles que claman por justicia, no son los muertos los que hieden son los años de corrupción y de mal gobierno que han ido pudriendo a este país de flores para cubrir a sus muertos.
La muerte ya no se ríe como José Guadalupe Posada la pintaba, no, ella vive horrorizada de tanta desvergüenza que ve.
Un país de muertos vivientes que viven en sus cómodas cajas de afamados fraccionamientos donde se esconden de la realidad que como sombra fantasmal va creciendo.
Miles de caras que caminan por las calles, la muerte ahora las ha tomado a todas y les ha puesto por nombre Ayotzinapa .
El México y sus tradiciones que hablan del color y la textura el papel picado que el aire mueve cuando las ánimas llegan a departir de los alimentos y golosinas de su altar llora frente a las veladoras que elevan su luz y el  humo hacia el limbo de los que descansan en paz, aquellos que  regresan en una noche también para pedir no sólo justicia sino un digno entierro y no permanecer  en la nada que los ha convertido el narcogobierno .
El incienso no puede limpiar tanta inequidad, tanta porquería  y tanta desvergüenza.
La muerte es la burla que hacen los políticos a su pueblo y le ponen por nombre “daños colaterales”.
 México un país vestido de  luto con las manos teñidas de rojo y hundido en una gran fosa clandestina.  Es así que me resulta tan difícil escribir sobre el día de muertos en un país de muertos, en un país donde el día de muertos ya es un evento diario. 
“Dejad que los muertos lloren a sus muertos”  palabras bíblicas que hoy en día cobran un especial significado en un país de muertos donde ser joven y pensar es un delito.

Eduardo Sastrías  

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EL INFIERNO


País: México
Año: 2010
Dirección: Luis Estrada
Producción: Luis Estrada, Sandra Solares
Guión: Luis Estrada, Fernando Sampietro
Fotografía: Damián García
Montaje: Mariana Rodríguez
Música: Michael Brook
Interpretación: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Daniel Giménez Cacho, Jorge Zárate
El entorno puede ser determinante en la conducta de los seres humanos y más en un país sumido en la violencia, corrupción, narco, venganzas, guerra por el poder y territorio,  inclemencia, robo, secuestro, compra de favores y de votos, la población es más proclive a seguir estos patrones como única vía de supervivencia en la jungla.
México durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa fue considerado uno de los países más peligrosos dentro de la lista negra internacional.
El infierno es donde la única ley que se respeta es la del “apañe” , donde la religión es llevada a planos mágicos en la  que  una sola bendición exonera al más cruento criminal , una bendición te da permiso de matar, de cortar cabezas (materialmente) , de corromper .
En el infierno nadie es dueño de nada, ni de su propia vida, sólo el miedo y el terror  son una realidad.
El infierno es un lugar de descaro.
En el infierno la mano que jala el gatillo es la misma que se persigna ante el cuerpo que acaba de matar.
¿Y si este mundo fuera el infierno de otro planeta? – Aldous Huxley
En el infierno la verdad es un pecado, la vida sólo vale un rato.
Los representantes de Dios ponen precio al perdón de los pecados.
En el infierno la traición es la madre de los demonios que en el habitan.            

                                                Eduardo Sastrías 

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CERO Y VAN CUATRO

Cuatro cortometrajes que hacen un largometraje

La corrupción
En reciente entrevista el presiente EPN  dijo que la corrupción es una cuestión cultural muy honda en nuestro país.
La corrupción no es una cuestión de cultura es un vicio, una enfermedad social que ha ido al igual que el salitre pudriendo a la sociedad.
La corrupción  se da a todos niveles desde la mordida pasando por  la extorsión, secuestro  hasta llegar a los “negocios” de cuello blanco. La corrupción es la madre del “apañe” del crimen organizado y del mismo gobierno, este país está sumido en ella y nadie se puede salvar de ser víctima o victimario.
La traición y el engaño  como lucha de poderes desde la cama hasta la empresa son parte de la cotidianeidad del mexicano en la que el hambre  se utiliza como método de dominio, el fanatismo como fuente de poder.
Soborno, robo, secuestro y asalto ,cada uno como un elemento que converge a la tan real y creada inseguridad

Directores:
“ El Torzón”  Alejandro Gamboa
“ Vida Express”  Antonio Serrano
“ Barbacoa de Chivo”  Carlos Carrera

“ Comida para Perros “  Fernando Sariñana

                                       
                                                Eduardo Sastrías 

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EL CIELO DE LOS PRESOS

Original de Mauricio Bañuelos
Dirección Mauricio Bañuelos

Elenco

Chuy….…Gilberto Alanís
Ramiro… Aarón Balderi
Miguel..… David Bernal
Morales …Diego Cornejo
Simón…….Amador Martínez
Pastrana…José Luis Pérez “Güicho””
Marisela….Ximena Sastrías
Producción Ejecutiva …Marco A. Morales
Música original y escenografía… José Fuchis
Diseño de iluminación…..Sara Alcantar
Diseño Gráfico…. Diego Del Castillo
Fotografía Publicitaría …Pável Cabrera
Teatro La Capilla
Madrid 13, Coyoacán, Del Carmen, 04100 Ciudad de México, Distrito Federal
Hay algunos sueños que duran sólo una noche y otros quieren permanecer pero la historia y el poder los esfuman hasta quedar en un nebuloso recuerdo, es así que en este país la historia se escribe a través del olvido como dice Milan Kundera en su fragmento “ La Broma” – Todo será olvidado y nada será reparado.
Sólo cuando se es joven se puede soñar sin miedo y lanzarse al riesgo para sublimar el acto suicida.
El 2 de octubre del 1968,en México,  los sueños se tiñeron de rojo , el cielo dejó de ser azul para convertirse en uno de concreto  y acero. Los cuerpos, cadáveres del olvido, salían del “Campo Militar Número Uno” apilados como trozos de basura en camiones que escondían el horror, algunos nunca salieron, fueron quizá incinerados, desaparecidos, esfumados.
Los daños colaterales son los hijos, los hermanos, los padres…la patria violada.
El Cielo de los Presos una obra tan vigente que camina a través de las circunstancias  que se han perpetuado en el tiempo coludidas con esa amnesia, silente mordaza, que sólo los medios han sabido atar.

 Eduardo Sastrías 

                                                                                                                                                  

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